Antes de terminar su mandato, el presidente Correa viajó a Europa para realizar una gira de despedida. Ayer estuvo en Italia y se reunió con estudiantes ecuatorianos. Hoy llega a España, desde donde realizará su enlace sabatino, y donde se encontrará con

Correa se alinea con Trump en lo comercial

Como dos polos opuestos que se atraen, los presidentes de Ecuador y de Estados Unidos han coincidido esta semana en defender el proteccionismo comercial.

Como dos polos opuestos que se atraen, los presidentes de Ecuador y de Estados Unidos han coincidido esta semana en defender el proteccionismo comercial. El novel Donald Trump arrancó su gobierno desmarcándose de los acuerdos comerciales y el experimentado Rafael Correa se despide de su mandato criticando fuertemente el libre comercio desde Europa.

Correa dijo ayer que el presidente de EE. UU., Donald Trump, logró ganar las elecciones con el apoyo de los “perdedores de la globalización”.

Según el mandatario ecuatoriano, Trump convenció “hablándole a ese trabajador de ‘cuello azul’ que se quedó sin trabajo porque su empresa se fue a otro país”.

En una lección magistral en la ciudad italiana de Génova (noroeste), dentro de su gira de despedida por Europa que le llevará hoy a España, Correa vaticinó que “la globalización neoliberal durará lo que duren los beneficios para Estados Unidos” y subrayó que “proteccionismo no es una mala palabra y el libre comercio no es la forma del desarrollo y puede ser la forma del desastre”.

Definió el proteccionismo económico como “una forma inteligente de insertarse en el comercio internacional”, comerciar en la medida de las posibilidades protegiendo la industria local.

Mientras jóvenes ecuatorianos residentes en el exterior escuchaban y aplaudían las tesis del mandatario, en el país, esas declaraciones desencajan a los empresarios del comercio.

“En proteccionismo, Trump y Correa son muy similares, dos caras de la misma moneda. Ambos creen que el libre comercio es un juego de suma cero, con ganadores y perdedores, sin entender realmente cómo el libre mercado históricamente ha traído prosperidad”, reflexionó para EXPRESO el presidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil, Pablo Arosemena. “El exportador genera empleo mientras que el importador fortalece su poder adquisitivo, adquiriendo productos más accesibles y de mejor calidad para su población”, añadió Arosemena.

Los exportadores del país, conocedores de su importante rol como atrayentes de divisas para una economía dolarizada, también defendieron la apertura comercial como estrategia de crecimiento y desarrollo.

Daniel Legarda, presidente de la Federación Ecuatoriana de Exportadores, cuestionó el extremismo: ni la protección ni la apertura total. “En un país pequeño como Ecuador, con una población limitada y con una moneda fuerte, se necesitan las exportaciones para traer divisas y las exportaciones crecen con profundidad comercial”, aseguró. No rechaza medidas para precautelar ciertos intereses o industrias nacionales sensibles, pero recordó que el proteccionismo no se respalda en estadísticas: “A medida que se han ido liberalizando, las economías se han desarrollado. Y los ejemplos son muy claros: China e India que se abrieron al comercio y son potencias emergentes”.