Correa acumula peros y elogios tras la pro tempore

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Correa acumula peros y elogios tras la pro tempore

La presidencia de Rafael Correa termina esta semana. No en el país, en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Su gestión generó reacciones mixtas e importantes cuestionamientos a la razón de ser del organismo regional.

La IV Cumbre Celac, que inicia esta semana en Quito, será el escenario para la entrega del mando pro tempore del Ecuador a República Dominicana. Al evento asisten al menos 17 presidentes.

¿Qué resultados tuvo el paso de Correa por la Celac? El canciller Ricardo Patiño el viernes dijo que el país propuso un proyecto denominado Agenda 2020. El mapa contempla la reducción de la pobreza extrema y la desigualdad, el mejoramiento de la educación, ciencia y tecnología, el trabajo en la mitigación del cambio climático, la ampliación de la infraestructura y conectividad y la búsqueda de estrategias para financiar el desarrollo de los pueblos.

Otro logro, a los ojos del canciller, es la integración de la comunidad con socios extrarregionales. Mencionó a China, Turquía, Rusia, India y la Unión Europea.

En septiembre, el presidente Correa facilitó el encuentro entre el mandatario de Colombia, Juan Manuel Santos, y su similar de Venezuela, Nicolás Maduro. Más allá de los resultados para solucionar sus diferencias, ambos reconocieron la labor de Rafael Correa.

Para internacionalistas consultados por EXPRESO, hay más peros que puntos a favor en la evaluación. Nathalie Sierra, analista y catedrática de la Universidad Católica, dice que la comunidad no logra “despegar y que más bien se nota un estancamiento”.

Ella considera que Correa no logró consolidar su principal objetivo: que Celac sea un organismo de contrapeso a la Organización de Estados Americanos.

Sebastián Mantilla, representante del Centro Latinoamericano de Estudios Políticos, cree que el país perdió una oportunidad de oro. Un espacio importante, dice, para apuntalar el liderazgo de Ecuador en la región. Uno de los motivos, a su criterio, es que países como Brasil y Argentina no están comprometidos con la integración.