La contundencia fue clave

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La contundencia fue clave

Liga Deportiva Universitaria de Quito tuvo una semana redonda. En seis días ganó los dos partidos ante Barcelona, mantuvo el invicto de 21 años de su estadio y se convirtió en el nuevo líder del campeonato nacional.

La contundencia fue clave

Liga Deportiva Universitaria de Quito tuvo una semana redonda. En seis días ganó los dos partidos ante Barcelona, mantuvo el invicto de 21 años de su estadio y se convirtió en el nuevo líder del campeonato nacional.

Todo eso basado en una filosofía de juego que cada vez más se acerca a lo que pide el entrenador Pablo Repetto.

Si bien ese estilo directo, priorizando la marca en su cancha y buscando las salidas rápidas por los costados ha recibido varias críticas de exjugadores y técnicos albos, por ahora los resultados lo avalan.

Además, Repetto ha sabido manejar las ansias dentro del camerino en estos partidos considerados como finales.

En Barcelona, en cambio, ante los albos perdió el invicto de la temporada y el liderato debido a varios factores. El principal es la falta de definición. Tanto en Quito como en Guayaquil, el cuadro torero no pudo concretar las pocas ocasiones que generó.

En otros partidos podía darse el lujo de fallar porque creaba mucho, pero ante Liga de Quito esa producción decayó.

Para el cierre de la etapa restan 30 puntos por disputarse. El calendario pinta mejor para los albos porque en solo dos oportunidades saldrá de Quito, y una de ellas será hacia Ambato. Mientras, Barcelona saldrá a Cuenca, Ambato y tres veces a la capital.

En la pelea por la etapa entre albos y toreros hay dos que presionan y se acercan cada vez más: Independiente del Valle y Emelec.

Los reemplazos estuvieron a la altura

En las dos victorias contra Barcelona, Liga Deportiva Universitaria de Quito mezcló a la perfección la solidez defensiva y la eficacia en la ofensiva. Recibió un solo gol y marcó tres.

Y eso, a pesar de que en las dos áreas tuvo el mismo problema: sus principales figuras no estuvieron al máximo de condiciones físicas.

En el partido de ida, el entrenador Pablo Repetto tuvo que apurar el regreso del zaguero central Franklin Guerra, quien estaba lesionado. Mientras, en el segundo juego no contó con Andersson Ordóñez por suspensión. Horacio Salaberry apareció para reemplazarlo y jugó uno de los mejores partidos de los últimos años. Él cerró todo por arriba.

En la mitad de la cancha tampoco contó con Alfredo Intriago en ambos encuentros, por suspensión. Édison Vega ocupó su puesto y lo hizo tan bien que anuló a las ofensivas canarias por el callejón central, siempre acompañado por Jefferson Orejuela.

En el ataque, la noche del viernes, Hernán Barcos dejó la cancha a los siete minutos por un problema muscular. El que ingresó en su lugar, Juan Luis Anangonó, marcó el gol de la victoria.

Es decir, los reemplazos estuvieron a la altura.

Así lo resaltó Anangonó. “Liga de Quito somos todos, los que están en la cancha y los que esperamos. Es tal la competencia que cuando los que esperamos en la banca tenemos la oportunidad de jugar tratamos de hacerlo mejor, porque entendemos que en todo esto gana el grupo”, dijo.

Pablo Repetto aprovechó para tomarse una revancha. Figuras como Polo Carrera criticaron el estilo de juego, sin un generador en la mitad. “Liga necesita un juego elaborado y no solo el juego directo”, indicó Carrera.

Repetto señaló que en las dos victorias jugaron igual al resto del torneo. “Cuando ganábamos sufriendo decían que jugábamos mal, ahora tampoco acepto que se diga que está todo bien. Seguimos buscando nuestro funcionamiento”, señaló.

Desaparecieron las principales figuras

Los números generales de Barcelona en este campeonato son buenos: tiene la delantera más efectiva con 22 goles a favor y la defensa menos superada, con 9 tantos en contra. No en vano tuvo uno de los mejores arranques de la campaña en la historia.

Sin embargo, esas cifras se cayeron por completo ante Liga de Quito en los dos partidos. Por ello dejó ir la gran oportunidad de escaparse en el liderato.

Hasta antes del juego contra los quiteños, a Barcelona solo le habían convertido seis goles, lo que equivalía a 0,6 goles por partido. Los albos le hicieron tres en dos juegos, lo que significa 1,5. En la ofensiva fue lo mismo: 21 goles en 10 partidos, dando un promedio de 2,1 en cada juego. Contra los blancos esa cifra cayó a 0,5 con un solo tanto en el ida y vuelta.

Los canarios no tuvieron suerte con sus figuras principales. Michael Arroyo se perdió los dos partidos por problemas físicos. Damián Díaz no estuvo en la ida por una gripe y la noche del viernes se quedó afuera Matías Oyola. Y los reemplazos no lo hicieron a la misma altura. Pero tampoco los titulares. Marcos Caicedo, quien era figura, no tuvo una buena noche en Guayaquil. Sus desbordes no terminaron bien porque sus pases se fueron desviados.

En el ataque, Barcelona no tuvo eficacia. En Quito y Guayaquil generó varias pero no las concretó. En Ponciano, por ejemplo, Ariel Nahuelpán y Darío Aimar no pudieron rematar debajo del arco y un disparo de Pedro Velasco dio en el vertical. En Guayaquil, Erick Castillo se perdió un mano a mano cuando estaban con el marcador en blanco.

La defensa, otro de los puntos altos del torero durante la campaña, cometió errores graves en los dos juegos. En Quito permitieron el primer gol al no marcar la proyección de Guerrero y permitir que Barcos controle el balón con mucha libertad. En Guayaquil, Luis Caicedo perdió la pelota de forma infantil antes del gol.