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Los controles de los buses estan pero no se cumplen
Las normas de control están claras y las responsabilidades también, pero en la ruta del cumplimiento es donde existen las fallas que permiten la circulación de buses que no han pasado las revisiones periódicas, como el de la cooperativa La Maná, que se

Las normas de control están claras y las responsabilidades también, pero en la ruta del cumplimiento es donde existen las fallas que permiten la circulación de buses que no han pasado las revisiones periódicas, como el de la cooperativa La Maná, que se accidentó el viernes pasado en la vía Alóag-Santo Domingo.
A nivel nacional, un decreto ejecutivo bajó de dos a una la revisión anual de los transportes de pasajeros, pero en ciudades como Guayaquil se promulgó una ordenanza municipal que obliga a dos en el año. En el Municipio de Quito, en cambio, se exige solo una.
En ambos casos, las revisiones electromecánicas se hacen en centros en los que se chequean frenos, llantas, luces, suspensión, dirección, salida de gases, sistema de amortiguación.
Pero estas revisiones están circunscritas a las ciudades más grandes como Cuenca, Milagro, Ibarra, Daule, Loja, Manta, Portoviejo, Latacunga, Ambato, Riobamba, Mejía, Rumiñahui, Babahoyo, Quevedo, Santo Domingo y Machala. En el resto del país, la revisión de los buses y de todo tipo de vehículos se continúa haciendo con chequeos visuales.
Fernando Amador, director de Transporte Público de la Agencia de Tránsito Municipal (ATM) de Guayaquil, precisa que ningún transporte interprovincial de pasajeros ha acudido a ninguno de los tres centros de revisión técnico vehicular de la ciudad.
El funcionario también confirma que, por ahora, la entidad no hace un control de los buses interprovinciales e intercantonales que ingresan a la ciudad. El plan, asegura, es hacerlo el próximo año, pues la decisión es solo permitir la circulación de los que hayan pasado una revisión técnica, independiente de si fue en los centros de Guayaquil o en los de cualquier parte del país.
Además de las revisiones periódicas, el control de la circulación vehicular también está hoy en muchas manos. En el caso de Guayaquil, la tarea está en la Agencia Nacional de Tránsito, pero en el resto del Guayas y otras seis provincias del país (Azuay, Santo Domingo, El Oro, Los Ríos, Manabí y Santa Elena), la responsabilidad es de la Comisión del Tránsito del Ecuador (CTE).
En el resto del país, una parte del control está en manos de los agentes civiles de tránsito y, en otros, de los gendarmes de la Policía Nacional.
En total, la CTE tiene unos 5.000 agentes de tránsito distribuidos en los ejes viales principales de estas cinco provincias, por las que circulan automotores que han pasado revisiones en diversas partes del país.
Un pequeño grupo de agentes está en la terminal terrestre de Guayaquil, en la que revisan visualmente el estado de los buses y verifican que los conductores hayan pasado las pruebas de alcoholemia.
Servidores de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT) también hacen revisiones. Una situación similar se registra en Quito, pero en otras ciudades, esos controles no existen.
Bajan las cifras, pero no tanto
Endurecimiento de penas, radares, revisiones técnicas, más control en las vías y otras medidas aplicadas en los últimos años para reducir el índice de accidentes de tránsito no han dado los resultados esperados. En el caso de los buses, el número de accidentes ha bajado pero no tanto. En el 2015, un promedio de nueve buses se accidentaba en el día. En el 2016 se registraron dos accidentes menos por día, pero esa estadística se mantiene casi inalterable en los primeros seis meses de este año.