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El contralor sacude el polvo

La Contraloría General del Estado, desde que cambió de cabeza en junio, ha publicado nombres, informes y hasta indicios de responsabilidad penal de varios funcionarios del Gobierno del expresidente Rafael Correa.

El contralor sacude el polvo

La sorpresa es que haya sorpresa. La Contraloría General del Estado, desde que cambió de cabeza en junio, ha publicado nombres, informes y hasta indicios de responsabilidad penal de varios funcionarios del Gobierno del expresidente Rafael Correa. Es decir, cumple su función, al menos, de manera más visible a cuando Carlos Pólit comandaba la entidad.

Asambleístas de oposición coinciden en que no debería sorprender que la Contraloría haga su trabajo. La realidad es, sin embargo, que en los diez años de Pólit no figuraron tantos nombres de funcionarios como en los cinco meses de Pablo Celi.

Jorge Glas, Patricio Rivera, Iván Espinel, Richard Espinosa, exdirectivos de Petroecuador, Carlos Ochoa y Marcela Aguiñaga son algunos de los personajes considerados intachables durante la autodenominada revolución ciudadana que ahora son observados con multas, destituciones y glosas.

Ese camino convierte a Celi, en palabras del expresidente Rafael Correa, en el instrumento de “persecución política”. Un dato curioso si se toma en cuenta que el contralor subrogante está difundiendo los informes de corrupción que se redactaron en la era de Pólit.

Es decir, y en eso coinciden los asambleístas, la diferencia entre Celi y Pólit no es más trabajo sino menos ocultamiento. Algo que es loable a todas luces, dice Wilma Andrade, legisladora de la Izquierda Democrática (ID).

Héctor Yépez, asambleísta de SUMA, más que alabar al funcionario cuestiona los mecanismos. A sus ojos, Contraloría supo de todos los delitos de la “década ganada”, pero no hizo nada. Algo similar, dijo a EXPRESO, a lo que sucede ahora en la Asamblea Nacional, por la presión de Alianza PAIS.

Jeannine Cruz, legisladora por CREO, es más suspicaz. Ella asegura que recuperar la confianza en la Contraloría, después de que “maquilló la corrupción”, es un camino largo y complejo.

Su coideario y compañero de movimiento político, Homero Castanier, cree que las señales de Celi son buenas, pero apenas marcan el inicio de la gestión. Dictar destituciones, por ejemplo, solo será útil si se cumplen las órdenes. Además, recalca, hay que permanecer vigilantes de que se sancione a los corruptos y se acuse a todos los involucrados sin importar su rango o poder político. Un tema aún en construcción.