Competencias internacionales: impulso al desarrollo

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Competencias internacionales: impulso al desarrollo

“Viajar a rumania y poder demostrar todas mis habilidades en el desarrollo de software fue un reto y experiencia única para toda mi vida”, recuerda Carlos Jiménez. Al igual que Carlos, son muchos los estudiantes que participan en actividades internaci

Estudiantes del Torremar en el Modelo de las Naciones Unidas en la Universidad de Harvard (EE.EUU.).

“Viajar a rumania y poder demostrar todas mis habilidades en el desarrollo de software fue un reto y experiencia única para toda mi vida”, recuerda Carlos Jiménez. Este joven a los 15 años se interesó por aprender a programar y un año después, decidió entrar a la competencia internacional Infomatrix junto a uno de sus compañeros de colegio (Daniel Palma). A sus 18 años, reúne dos medallas internacionales (de oro y bronce), obtenidas en Rumania y México, respectivamente, en la categoría de Desarrollo de Software con su proyecto de inteligencia artificial.

Al igual que Carlos son muchos los estudiantes que poseen diversas habilidades y las desarrollan en las diferentes competencias internas que organizan sus colegios y así ganar una experiencia que les permita, posteriormente, participar en eventos internacionales. Por eso, cada vez más instituciones impulsan a sus alumnos a participar en las áreas de física, química, biología, robótica, inglés, deportes, debate y computación.

La constancia y la responsabilidad son las principales cualidades que desarrollan los competidores; “además, relacionarse con jóvenes de otros países les permite conocer otras culturas y medir su rendimiento y destrezas”, destaca Steven Mera, director de Sistemas del colegio Mariscal Sucre, quien capacitó y acompañó a Jiménez a los encuentros.

Los colegios tienen como objetivo apoyar a los estudiantes en estas actividades extracurriculares porque contribuyen a reforzar lo aprendido durante las clases logrando así mejorar su rendimiento académico y “al mismo tiempo motivan a sus compañeros a interesarse por los concursos”, explica Maité Reinoso, vocera del Nuevo Mundo. Actualmente 18 alumnos de esta institución están en Londres participando del British English Olimplyc (concurso que mide sus habilidades con el idioma). Ella destaca la dedicación y responsabilidad con la que cada estudiante se preparó. “Para quien desea destacarse en cualquier área, , no existen límites ni materias difíciles sino dar lo mejor de sí”.

Preparación

Los alumnos antes de asistir a una competencia internacional pasan por un proceso de preparación y selección (primero clasifican dentro de concursos a nivel nacional). Xavier Muñoz, vocero del Torremar, comenta que los estudiantes de esta institución desde hace cuatro años participan de los Modelos de Debate de las Naciones Unidas (este año alumnos de segundo y tercero de bachillerato viajaron a la Universidad de Yale y Harvard). Y para poder asistir, acota, los alumnos comienzan a prepararse desde los últimos años de primaria con profesores de idioma inglés, oratoria, debate e investigación.

Además, el año pasado fueron parte de las Olimpiadas Iberoamericanas de Matemáticas, Biología y Física, desarrolladas en Argentina, Portugal y Colombia, obteniendo en física medalla de plata. Y es que si de prepararse se trata, las vacaciones se acortan y los horarios de clases se alargan, relata Andrea Ávila (profesora de Informática del Mariscal Sucre). Ella es la encargada de capacitar a los estudiantes para las certificaciones de Microsoft (Word, Excel y Power Point). Comenta que el año pasado junto a Ana Paula Vélez de 14 años viajó a California para el campeonato internacional de Power Point, luego de ganar medalla de oro en los nacionales. “Ya nos estamos preparando para el campeonato nacional del 30 de mayo, y así poder clasificar para el internacional”.

Apoyo y compromiso

Sí es posible combinar los estudios con actividades extracurriculares, aunque lo verdaderamente importante es tener la habilidad de organizar su tiempo, explica Mera, quien añade que el soporte de la familia, en especial de los padres, es un factor clave para los jóvenes que compiten.

Son los progenitores, alega Reinoso, quienes en casa fomentan el estudio “y se comprometen a llevarlos a las horas extras luego de clases y en vacaciones”. El apoyo e impulso institucional con el estudiante también es valioso.

Quienes destaquen por su excelencia académica, disciplina, servicio con el colegio y logros dentro de actividades o competencias internacionales pueden acceder a becas u otros estímulos (reconocimientos), resalta Carmen Naumann, rectora del Copol, quien reconoce que “hay jóvenes que tienen verdaderos talentos, y por eso se los incentiva”.

Futuro profesional

Participar de estas actividades es una buena guía y acercamiento para elegir una carrera profesional. Es el caso de Jiménez, quien al terminar el colegio decidió estudiar Ingeniería en Ciencias Computacionales: “Mis dudas referente a qué estudiar se fueron, ya que al programar en las competencias descubrí que eso es lo que me gusta”, enfatiza.