El Clasico de los ex

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El Clasico de los ex

Jorge Delgado exarquero de Barcelona y Álex Cevallos exportero de Emelec nos hablan del partido más importante del Ecuador.

El Clásico de los ex

Están a 90 metros de las emociones del gol. Pocas veces los arqueros salen en las fotografías de los festejos, pero son importantes para consolidar los triunfos con sus atajadas, mucho más cuando son partidos decisivos como el Clásico del Astillero que se disputará el domingo 20 de octubre desde las 17:00 en el estadio Monumental.

Hablamos del Clásico de los EX... si de los ex arqueros. Jorge Delgado Guzmán, de Barcelona; y Álex Cevallos, de Emelec, rememoran cómo fueron sus vidas bajo los tres palos en esta clase de duelos.

Delgado, en las décadas del 40 y 50; y Cevallos, en los 90, tuvieron partidos que marcaron sus vidas como futbolistas profesionales. El ‘profe’ Delgado tiene 88 años, es una leyenda viviente del fútbol ecuatoriano, fue entrenador, dirigente, arquero de Barcelona. También fue periodista. Cevallos, de 52, se retiró en 2000. Enfrentó a su hermano José Francisco, exportero del Ídolo, durante los Clásicos. Tuvo dos pasos por Emelec, de 1993 a 1988 y 2000. También estuvo en Nueve de Octubre, Filanbanco, Audaz Octubrino, El Nacional y D. Cuenca.

Delgado: “Nunca me pude ir de fiesta”

¿Cómo se ven los Clásicos desde el puesto de un arquero?

El arquero es el único que ve a todos los compañeros. Sobre él recae la mayor responsabilidad de cualquier resultado. Detrás de un defensa, volante o delantero siempre hay alguien, pero con el golero no pasa eso. Si falla, no hay vuelta atrás. Si se pierde se dice que es por la culpa del arquero.

¿Qué tal los Clásicos?

Me tocó jugar unos 18 partidos ante Emelec, nunca olvidaré uno que ganamos por la Copa ‘Galo Plaza Lasso’. Ese fue mi día, tapé dos penales y el presidente Galo Plaza me felicitó, fue en el año 1951, y lo ganamos 5-2. Ese día no pude llegar a la casa por la cantidad de gente que me felicitaba. Fue tremendo.

¿Algún Clásico que quiera olvidar por lo amargo?

Para mí todos estos partidos son inolvidables. Jugarlos era lo máximo. Han pasado tantos años y sigo hablando de los partidos que hace tantas décadas los jugué.

¿Festejaba cuando se ganaba los Clásicos?

No festejaba nada. Te confieso, mi papá me dejaba en la puerta del camerino y me daba la bendición antes de los encuentros. Luego me esperaba en el mismo lugar para llevarme a la casa. Por eso nunca me pude ir de fiesta con los demás jugadores. Creo que eso fue beneficioso para mí.

¿Qué tiene de espectacular este encuentro que todos los quieren jugar?

Por la rivalidad que se inició en el barrio del Astillero, donde se formaron los dos equipos. Pero este enfrentamiento en el comienzo se dio en otras disciplinas deportivas que en ese tiempo llenaban los escenarios donde se jugaban.

¿Se ha desesperado por ver algún Clásico?

Nooo, los Clásicos para mí siempre han tenido importancia, pero nunca me he desesperado por estar o escuchar el partido. Los he disfrutado cuando he podido ir al estadio.

Cevallos: “No entrenamos y ganamos”

¿Qué tal se disfruta un Clásico desde el arco?

Dentro de la cancha y mucho más aún en el arco es lo más excitante vivir un Clásico del Astillero. La responsabilidad y la exigencia es mucho más que la de otros partidos.

¿Cuál es el partido que nunca olvidará por haber salido feliz?

El más recordado fue el Clásico que ganamos 3 a 1 en el Monumental, en 1998. Ese día le atajé un penal a Washington ‘Coco’ Aires. Al frente estuvo mi hermano (José Francisco).

¿Y el que no quisiera recordar?

El partido que no quiero recordar fue el Clásico de 1997. Íbamos ganando 2 a 1 y a los últimos minutos me hizo un ‘sombrerito’ el Pipa De Ávila. Y nos empataron el partido. Mejor pasemos a otra pregunta.

¿Dejó el arco por ir a festejar con sus compañeros?

En el Clásico de 1996. Ganamos un miércoles 1 a 0 con gol de Ariel Grazziani. Salimos todos corriendo para festejar el gol con la hinchada. Por problemas no habíamos entrenado ni concentrado. Y así ganamos y le dedicamos el triunfo a la afición azul.

¿Por qué tiene tanta importancia los Clásicos del Astillero?

Es lo más importante por la repercusión que tiene en toda clase social. La gente habla durante toda la semana de lo que será el Clásico. No hay otro partido igual.

¿Recuerda algún Clásico que lo haya agarrado en pleno ‘camello’ y no lo haya podido ver?

En el 2005, por cuestiones de trabajo, me fui a radicar en Stamford (Connecticut, EE. UU.). Siempre me desesperaba por saber dónde pasarían el Clásico para ir a verlo. De ley es lo mejor del fútbol ecuatoriano.

¿Estos partidos marcan la vida?

Claro, jugar estos encuentros es algo distinto al resto. Pase lo que pase en la cancha, los aficionados te recuerdan siempre. Todos los partidos son importantes en el torneo, pero los Clásicos son muy diferentes.

¿Cómo se vive el aliento de la fanaticada?

La hinchada de Emelec te canta todo el partido, pero estoy seguro que en los Clásicos se inspira más. Eso hace que la fiesta sea dentro y fuera de la cancha. Recuerdo que en los encuentros que me tocó jugar fueron con hinchadas de los dos equipos en los estadios, ojalá que esos tiempos vuelvan, pero todo en paz.