Cierra un consulado historico

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Cierra un consulado historico

Los primeros. El de Estados Unidos fue el primer Consulado establecido en la ciudad (1825). El mismo año llegó una delegación de Gran Bretaña.

Reuniones. El embajador argentino en Quito, arribó a Guayaquil para reunirse con sus coterráneos.

Es la segunda vez que la oficina diplomática de Argentina en esta ciudad cierra por un tema de recorte presupuestario y por decisión del Gobierno de ese país. Antes ocurrió en el 2002.

Fue en esos días que los argentinos en Guayaquil intentaron evitar sentirse en el desamparo. “Nos reunimos un grupo de coterráneos y decidimos financiar el alquiler del piso donde funcionaba el Consulado”, recuerda Mirko Rodic, quien reside en la ciudad desde hace más de 40 años.

No duró mucho: seis a siete meses. El Consulado cerró. La idea era que cada 15 días viajase un delegado de la Embajada en Quito y despachara los requerimientos por parte de los ciudadanos argentinos.

“Un tanto por cansancio, otro tanto por costos, dejaron de venir y no servía de nada mantener un piso que ya no generaba servicio”, recuerda en estos días Carlos Jacobson, un arquitecto que desarrolló gran parte de su vida en esta ciudad, quien fue miembro de ese grupo que evitó en su momento el cierre de la oficina diplomática.

Algo similar intentan en estos días, cuando nuevamente pende sobre la tercera oficina diplomática que se instauró en Guayaquil el anuncio de un nuevo cierre. “Nos han dicho que hasta el 27 de noviembre la sede que está en uno de los pisos del edificio Hamburgo, en las avenidas Carlos Julio Arosemena y Las Monjas, estará en servicio”, aduce Ricardo Koening, presidente de la Sociedad Protectora de la Infancia, otro argentino que tiene más de cuatro décadas en Ecuador.

El cronograma inició su cuenta regresiva. Primero, con el finiquito de los empleados; siguió el término del contrato de arrendamiento.

“Ellos están cumpliendo con la programación que les entregó la Cancillería argentina”, dice Rodic.

Los gauchos que viven en Guayaquil se resisten a creer que se quedarán sin una oficina representativa de su país en esta ciudad. Pedro Gómez Centurión, quien estuvo al frente durante mucho tiempo del desarrollo del proyecto Malecón 2000, fue el primero que lanzó la alerta de esta situación.

En una carta que publicó esta semana en EXPRESO, difundió la preocupación general que hay entre sus paisanos.

“Es de destacar que Quito está a 2.800 metros sobre el nivel del mar y el pasaje en avión cuesta entre $ 300 y 400, y a casi 9 horas en auto. Además, de los $ 100 de taxi para llegar a la Embajada. Esto hace imposible a un número significativo de personas poder ir a realizar los trámites a la capital”.

Ojalá, dijo, “que la injusta decisión de las autoridades argentinas sea revisada a fin de mantener el vínculo intacto con esta gran ciudad, su gente y los argentinos que aquí vivimos”.

Esta oficina tiene jurisdicción en las provincias de la Costa, excepto Esmeraldas. También los asuntos argentinos en Azuay y Loja. Un sector en el que se encuentran registrados 6.140 argentinos.

A nivel de trámites, esta sede atendió 15.264 asuntos en los últimos años.

Uno de los temas que preocupa es la emisión de certificados de supervivencia, para el cobro de la jubilación y pensiones de la seguridad social. En lo que va del 2018, se tramitaron 198.

“Esto lo requieren las personas mayores, quienes deben viajar a la altura y no les asienta”, dice Jacobson, quien además alega que hace un mes, la mamá del alcalde Jaime Nebot, ciudadana argentina, requirió actualizar su pasaporte. “Ahora deberá trasladarse a Quito”.

Los ecuatorianos también se verán afectados por la medida. Esta sede ofreció 995 asesorías y otorgamiento de visas Mercosur (estudios, atenciones médicas, entre otras).

Gallardo: el cierre afectará a muchos

Para Gloria Gallardo, presidenta de la Empresa Pública Municipal de Turismo, Argentina es un país históricamente importante para Guayaquil. Enumera como ejemplo que el único encuentro que se dio entre San Martín y Bolívar, sucedió en esta ciudad.

“Somos sede del Instituto San Martiniano que trabaja por mantener viva la memoria del libertador y se realizan actividades conjuntas con cultura y turismo, siendo esta oficina diplomática un nexo importante”.

Destaca el significado que representa para aquel ciudadano que viaja a otro país tener en el consulado de su nación presente.

“La argentina es una comunidad importante en una ciudad importante. Por estas razones podría afectar en todos los aspectos la supresión del consulado. Lo lamento”.

Trasladar la sede hasta Miraflores

El Centro Ecuatoriano Argentino (CEA) lanzó una propuesta durante la visita que el embajador Rubén Darío Giustozzi realizó el viernes pasado: reducir el número de personal y que la sede de la oficina consular ocupe una de las áreas que el gremio tiene en el complejo de Miraflores (en el número 104 de la avenida Sexta y calle Guayas). “Se dice que es por una cuestión de presupuesto, de esta forma estamos promoviendo opciones de reducción de gastos”, dijo Mirko Rodic, presidente del CEA. Giustozzi tuvo varias reuniones con sus compatriotas ese día.