El centro tiene edificios habitados por sombras

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El centro tiene edificios habitados por sombras

El edificio que perteneció a Juan X. Marcos luce un diseño arquitectónico impresionante. Deshabitado desde hace varios años, mantiene sus bondades constructivas.

El centro tiene edificios habitados por sombras

En sitios específicos, son como tachas urbanas. La desocupación le genera un halo de abandono. Por las noches, los habitantes de la calle se adueñan de sus soportales para usarlos como dormitorios. Con la luz del día, los transeúntes que cruzan a la sombra de estos edificios perciben hedores provocados por la suciedad y hasta prefieren evitarlos.

Están en el centro comercial de la ciudad, en ese espacio ubicado entre las calles Lorenzo de Garaycoa y Malecón (de oeste a este) y de Olmedo a Loja (de norte a sur). Aparecen regados por diferentes sectores.

Existen diferentes razones para habérseles cerrado sus puertas. Un caso específico, el edificio del antiguo Banco La Previsora, que fuera comprado por el Gobierno actual para ubicar ahí parte de la infraestructura educativa de la Universidad de las Artes y en el que desde afuera no se observa que se estén ejecutando trabajos.

El anuncio de su compra se hizo en julio del 2014.

Hay construcciones que fueron cerradas luego del sismo del 16 de abril. Ese es el caso de los edificios Fénix (de Aguirre y Pedro Carbo) y Biblos (de Víctor Manuel Rendón y Baquerizo Moreno).

Pero hay edificios que se mantienen cerrados de manera histórica. Es decir, desde hace 10, 20 o 30 años. En el número 703 de Malecón y Junín está plantada una antigua casa que conforma el patrimonio arquitectónico de la ciudad.

La construyó en 1936 el arquitecto español Juan Antonio Orus para Juan X. Marcos, uno de los importantes empresarios agroexportadores del país durante el siglo pasado.

Justo en la esquina sureste de la avenida 9 de Octubre y Pichincha hay otra construcción, esta de siete pisos.

Grandes candados cercan el paso hacia su interior, mientras que el soportal es usado por cambistas de monedas extranjeras. “Nadie vive aquí, señor”, aseguró uno de ellos la mañana de ayer. “Este edificio perteneció a la empresa Delgado Travel”, agregó otro.

Así como hay edificios para oficinas y departamentos, también existe hasta un centro comercial: el Plaza Nueva York, colocado en plena bahía y cuyos locales, en su mayoría, están en desuso o son bodegas.

En la esquina de Aguirre y Pedro Carbo se ubica otro inmueble de cinco pisos, aledaño al edificio del Correos Nacionales. Hay vecinos que se quejan de la situación que por las noches se evidencia en el soportal.

“Ahí duermen mendigos y hasta hacen sus necesidades en los rincones”, dijo Mariela Mejía, quien es dueña de un local en los alrededores.

Tal como sucede en casi todos, nadie da información acerca de sus actuales dueños o administradores. Uno que otro colocó la referencia de un nombre o de un número de teléfono que nadie atiende.

Solo en el número 703 de Malecón hay un guardia, quien por mayor información aduce que hay que llamar a Industrial Molinera.

La mayoría están vacíos, habitados por sombras, aunque el que está ubicado en la esquina noroeste de Loja y Rocafuerte tiene además, como habitantes, tres gatos escuálidos y hambrientos.