Los cementerios se llenaron de canto, flores y oraciones

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Los cementerios se llenaron de canto, flores y oraciones

Los cementerios de Guayaquil se llenaron, este sábado 2 de noviembre de 2019, de miles de visitantes en el Día de los Difuntos para recordar a sus seres queridos.

Muchas personas aprovecharon para limpiar las bóvedas y colocar flores

Los cementerios de Guayaquil se llenaron, este sábado 2 de noviembre de 2019, de miles de visitantes en el Día de los Difuntos para recordar a sus seres queridos.

Carla Andrade, de 30 años, llegó a las 09:00 al Cementerio General, ubicado en la avenida Pedro Menéndez, con la escoba en una mano y en la otra un recipiente con un ramo grande de flores para repartir entre sus difuntos. Lo hizo a esa hora aprovechando las ausencia del sol.

“Vengo desde el sur de la ciudad para rendir tributo a los seres que me dieron la vida, quienes murieron hace cinco años, pero los recuerdo como si hubieran partido ayer a ese viaje largo hacia la eternidad, de donde ya no regresarán”, anotó con tristeza.

En otro lugar se encontraba Antonio Manrique, de 45 años, quien observaba la lápida con los nombres de su hermano. “No sólo sé venir en esta fecha, sino que acostumbro a hacerlo un par de veces por mes”, señaló, mientras prendía unas velas para rezar una oración.

El cementerio Jardines de Esperanza, ubicado en la cooperativa Pájaro Azul, en el norte de la ciudad, lucía llenó de rosas muy coloridas y con cientos de personas que, también, visitaban a sus seres queridos.

Allí estaba Estefanía Melo, de 40 años, quien con el acompañamiento de una guitarra cantó algunos pasillos que le gustaban a su padre Gabriel, quien falleció hace diez años. “A mi papi le gustaba la música, por esa razón todos los años le traemos serenata a su tumba”, expresa con nostalgia.

Ella explica que en este día, dedicado a los difuntos, lo mejor que una persona puede hacer por ellos es ofrecerle sus respetos y recordarlos por sus buenas acciones.

Dentro de los camposantos las familias aprovecharon para arreglar las tumbas y lápidas. Otros prefirieron limpiar y darle más colorido con flores y estampas.

Por todos lados había guitarristas que se ofrecían para cantar a las personas fallecidas, tres canciones por $ 12. También había personas con escaleras que se ganaban $ 1 por colocar las flores en las bóvedas ubicadas en parte altas.

El llanto y los abrazos eran imágenes recurrentes en cada espacio.

Las calles aledañas a los camposantos se vieron llenas de personas durante la mañana y tarde. El tráfico vehicular estuvo moderado y fue controlado por las agentes de tránsito.

Los comerciantes aprovecharon para ofrecer desde ramos florales, velas, aguas, comida, frutas, hasta la tradicional colada morada.

La visita a los cementerios es un ritual que se cumple en esta fecha.