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Casas con ‘yapa’ el mercado inmobiliario busca sobrevivir
Las empresas inmobiliarias no quieren rendirse. Si bien la falta de liquidez en la economía del país las afecta -al punto de que solo entre Guayaquil y Quito más de un centenar de sus proyectos han abortado o están paralizados- la mayoría de ellas

Las empresas inmobiliarias no quieren rendirse. Si bien la falta de liquidez en la economía del país las afecta -al punto de que solo entre Guayaquil y Quito más de un centenar de sus proyectos han abortado o están paralizados- la mayoría de ellas lucha por sobrevivir y revertir las cifras negativas de ventas del último año.
Basta con abrir las páginas de los clasificados o visitar algunos proyectos urbanísticos para darse cuenta de que la promoción de estos y los obsequios que están ofreciendo hoy para vender las casas son más novedosos que nunca.
Desde cocinas de inducción, cortinas y ‘bonos de acabados’, pasando por rebajas de hasta el 15 % en las compras al contado; hasta el otorgamiento de créditos directos, son algunos de los estímulos que están dando a sus potenciales clientes.
Víctor Vásquez, agente de ventas del plan habitacional Villa Hermosa, situado en Durán, asegura que si bien ellos están regalando una tableta y la cocina de inducción, lo que sus clientes ven como atractivo es el precio de la casa y las facilidades de financiamiento.
“En la entrada, lo que estamos haciendo es darle una reserva mínima y el resto financiado con nosotros directamente, sin intereses, y obviamente el saldo es con el Banco del IESS”, dijo Vásquez a EXPRESO, durante la inauguración de la feria Hábitat & Construye, que se desarrolla desde el martes hasta mañana, en Guayaquil.
En ese mismo sitio se promocionan nuevas etapas de urbanizaciones como Ciudad Celeste, que son para clase media alta y alta. Paúl Mantilla, jefe de Ventas, aseguró que en el primer trimestre del año “las ventas se han cumplido” en este proyecto, donde hay casas desde $ 150.000 hasta $ 250.000.
Otro plan viviendístico, que gracias a novedosos enganches y una campaña publicitaria sin precedentes ha logrado atraer clientes en los dos últimos meses es Foresta, un condominio ubicado junto al Centro Comercial El Bosque, de Quito.
El constructor y promotor, Joan Proaño, afirma que “ante el clima de incertidumbre política por los cambios de legislación tan abruptos y tan continuos que tenemos”, su empresa y su actual proyecto inmobiliario han tenido que adoptar medidas como vender sus suites y departamentos con el equipamiento total de la cocina, el cual incluye estufa de inducción, horno eléctrico, extractor de aire y microondas.
Si usted recorre cualquier calle de Quito por estos días no se extrañe al recibir hojas volantes con promociones especiales en la venta de viviendas. Esta es una de las estrategias publicitarias que han adoptado empresas como la de Proaño.
“Hemos aumentado la publicidad y promoción, y nos han dado especial resultado los medios de marketing directo, como por ejemplo, el volanteo y la instalación de vallas en la construcción”, añade.
Un estudio del mercado inmobiliario en las 26 principales ciudades del país, corrobora la situación difícil por la que este atraviesa y lo que hacen los promotores para no dejarse vencer.
Germán Carvajal, director de la División Inmobiliaria de Market Watch, empresa que efectúa permanentemente estas mediciones, indica que hoy se vende un 80 % menos que lo que el mercado colocaba hace un año y, por tanto, las promotoras están recurriendo a “enganchar” a los clientes con grandes descuentos por compras al contado y con obsequios como “mobiliario que antes no se consideraba” y acabados y tonos especiales en el interior de las casas.
Pero para las 21 empresas que conforman la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Vivienda, Apive, el balance del primer trimestre del año “es el de una relativa estabilización del mercado, con un mucho menor dinamismo que en años anteriores, luego de una tendencia de desaceleración permanente desde junio...”.
Y para que la situación siga mejorando, este gremio urge que se reactiven los créditos, por parte de la banca privada.
Agremiadas o no, todas estas empresas tienen hoy otra cosa en común, que podría resumirse en una frase del desaparecido cineasta estadounidense Samuel Fuller: “Cuando estés en el campo de batalla, la supervivencia es todo lo que hay”.
Promotores urgen que la banca reactive los créditos
El gremio de Promotores Inmobiliarios de Vivienda (Apive), urge que para que se mantenga la relativa estabilización que está experimentando el sector, se requiere que el sistema financiero apueste por el país y dinamice nuevamente el crédito de construcción.
Jaime Rumbea, director ejecutivo de Apive, pide también que se asegure el desembolso de los hipotecarios para sus clientes que reservaron viviendas en plena construcción y que estarán listas próximamente. Si no sucede eso, dice, “a la vuelta de la esquina nos encontraremos en un país en el que todos los sectores productivos verán cómo la banca privada se preocupa de asegurar su liquidez, mientras la economía sigue, lentamente, frenándose”.
Tiene que existir una forma en la que la banca privada siga cumpliendo su rol de intermediación financiera usando responsablemente los depósitos, dice Apive.
Junto con la banca privada y el Gobierno, el gremio trabaja en identificar cuántas unidades de viviendas están en construcción, en base a reservas hechas por clientes. La idea es asegurar la terminación de las obras y el financiamiento de compra-venta de estos bienes inmuebles. “Es como un matrimonio entre el crédito de construcción y el crédito con el que los clientes pagan sus casas. Tenemos que asegurarnos de que no falta ninguno de los dos”, acota Rumbea, quien estima que son unas 40.000 las casas reservadas que se tienen que construir.