El Candil y sus enigmaticos ‘manantiales de la juventud’

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El Candil y sus enigmaticos ‘manantiales de la juventud’

El Candil y sus enigmáticos ‘manantiales de la juventud’

En la comunidad El Candil, a diez minutos de Jipijapa, se encuentran dos pozos hechos de piedras en forma de cono, con una profundidad de 30 metros cada uno. Estos encierran historias y leyendas. Muchos, incluso, aseguran que estos son ‘los manantiales de la juventud’.

El agua de estos pozos es considerada medicinal y curaría dolencias de los huesos y enfermedades reumáticas, entre otros males del cuerpo.

Según las leyendas de la zona, estos fosos fueron construidos hace miles de años por los mayas. Existen 9, de los cuales dos son los más grandes.

Los fines de semana, hasta el lugar acuden decenas de familias de diferentes sectores de El Candil, Jipijapa y sectores cercanos. El agua es cristalina, se bebe sin tratarla, se bañan y hasta lavan las vestimentas.

Ángel Rivera (de 66 años), oriundo de Jipijapa, es uno de los continuos visitantes de este sitio. Siempre va con su familia, precisa. “Esta agua es la fuente de la juventud, desde niño mis padres me traían para acá, me siento más joven al probar el líquido y bañarme con ella. Tiene muchas bondades milagrosas que curan todos los males”, indica Rivera.

Como este hombre, muchas personas aseguran haberse curado de problemas reumáticos al bañarse en estos pozos. “Tengo muchos años viniendo, el agua es riquísima y doy fe de que me ha curado de mis males”, asegura Francisca Cajape (78), oriunda de Paján, quien acude todos los domingos con su familia a estos pozos.

No solo los supuestos milagros de curar males se le atribuyen a esos pozos, sino que los habitantes de El Candil narran las historias y leyendas que se encierran alrededor de este misterioso lugar.

Jacinto Párrales (87), recuerda la leyenda que aún se cuenta en todo Jipijapa: que una enorme serpiente salía todas las noches de uno de los pozos con una gigante y hermosa perla en la boca y se introducía en la selva. “Cuenta la leyenda que la cobra salía y entraba del pozo y que un día un campesino vio salir al enorme reptil sin la perla y este se lanzó al pozo y nunca más salió”, dice don Jacinto.

Celeste Anchundia (75), otra habitante de Jipijapa, recordó otra de las leyendas. “De esos pozos no tan solo veían salir la culebra con la perla. Allí también salía una mujer hermosa por las noches y buscaba a los trasnochadores para volverlos locos con su andar y luego los desaparecía”, cuenta Celeste. (F)