Denuncia. La víctima acudió acompañada de una hija a la Fiscalía de Flagrancia, para asentar la denuncia.

Ni las canas evitaron que su nieto la viole

Llevada del brazo de un gendarme, la víctima apareció -ayer- a paso lento, en la Fiscalía de Flagrancia acompañada de su hija, la madre del presunto agresor.

A cada hora, una mujer o niña es violada en Ecuador. El 80 % de estas violaciones se produce en los círculos más cercanos: la casa, la escuela, el trabajo.

Y, probablemente, 6 mujeres por día quedan embarazadas por violación, según Yosoy65.com, una iniciativa de hombres y mujeres del mundo del arte, el teatro, el cine, las ciencias sociales, la biología, el diseño y la comunicación que busca justicia para las mujeres, especialmente de aquellas que son obligadas a continuar con el embarazo producto de la agresión sexual.

Cuando se menciona que el agresor está cerca, no se equivocan. La mañana del miércoles, una mujer de 83 años fue violentada sexualmente dentro de su casa, por un nieto de 21.

Llevada del brazo de un gendarme, la víctima apareció -ayer- a paso lento, en la Fiscalía de Flagrancia acompañada de su hija, la madre del presunto agresor.

Ella estuvo de acuerdo en asentar la denuncia, porque “mi madre fue violada por su propio nieto. No puede ser que haya hecho eso”, lamentó.

Y es que, ella también pudo ser víctima de su propio hijo. Según narró ante los agentes y el fiscal Miguel Vélez, el hombre primero habría intentado abusar de su progenitora, pero ella se armó de un cuchillo y lo tuvo a su lado todo el día. Luego le ordenó que fuera a ‘pegarse’ un baño, pero él respondió que iría después de unos minutos.

Era cerca del mediodía del pasado miércoles. El muchacho se sacó la ropa y quedó en interiores. De ahí empezó a caminar de un lado a otro y cuando su mamá se alejó para llevar comida a un pariente, el joven habría aprovechado para abusar sexualmente de su abuela, en el baño de su casa, en el sur de Guayaquil.

Al regresar, la mamá del individuo notó que no estaban él ni la octogenaria. De ahí, se dirigió al baño y se percató que junto a su madre estaba su vástago. La adulta mayor perdía sangre de su zona íntima y por eso empezó a reclamarle a su hijo por lo sucedido.

La señora mencionó que el muchacho es consumidor de sustancias estupefacientes y que no habría sido la primera vez que abusaba de su progenitora. El último sábado también habría notado que tuvo pérdida de flujo sanguíneo, pero pensó que ella se había lastimado. El sospechoso se retiró de la vivienda, pero ayer regresó y su madre acudió de inmediato a una Unidad de Policía Comunitaria (UPC), para hacerlo detener y llevarlo ante la justicia. PVC / SCM