La campana de Moreno: “Es momento de un cambio de estilo”

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La campana de Moreno: “Es momento de un cambio de estilo”

Policía bueno, policía malo. El candidato oficialista Lenín Moreno echó ayer agua fría sobre la calentura verbal del presidente Rafael Correa.

Agenda. El candidato oficialista Lenín Moreno cumplió ayer con alcaldes y ciudadanos en Guayaquil.

Policía bueno, policía malo. El candidato oficialista Lenín Moreno echó ayer agua fría sobre la calentura verbal del presidente Rafael Correa.

El todavía número uno de PAIS ha elevado el nivel de confrontación contra la oposición, en la última semana, bautizando a Cynthia Viteri como “heredera de la tortura”, tildando a Guillermo Lasso de “mentiroso compulsivo” y “cobarde”, y denigrando a Paco Moncayo de “lo más rescatable que ha presentado la oposición” a representante de “la derecha”, en menos de siete días. Mientras tanto, Moreno, aspirante a sucederle, toma la otra vía.

Lo dejó en claro ayer en Guayaquil, desde el auditorio de la Corporación Financiera Nacional, donde se reunió con más de un centenar de alcaldes y presidentes de juntas parroquiales que llegaron a la ciudad para sumarse a su campaña. Y aunque la mayoría pertenecía a Alianza PAIS, hubo también representantes de tiendas de oposición. Moreno valoró su presencia.

“Hay que rescatar a la política del lodo. Quiero escucharlos: no me importa de qué partido sean”, les dijo, con la voz serena que, en sus propias palabras, marca una de las prioridades del país que propone: “Necesitamos un cambio de estilo, un estilo conciliador”.

El candidato verdeflex, que nunca viste de verde sino de blanco, amplió el llamado a consenso incluso hasta los líderes de oposición, a quienes se refirió como “compañeros, no son contendientes ni contrincantes”. Y va un paso más allá: se dijo “ansioso” por conocer los planes de Gobierno de los presidenciables de oposición porque “seguramente habrá buenas ideas que podremos incorporar”. Para el sello final, la promesa de nunca atacar a sus opositores, sino a sus ideas.

Esta postura, que su equipo de colaboradores certifica como auténtica, es parte del denominado “efecto tijera” que separa a Moreno de Correa, al menos en las formas. Un efecto que PAIS no acepta como planificado, aunque reconoce como positivo.

Mientras Moreno continúa tendiendo puentes hacia afuera, se da tiempo para dinamitar algunos hacia dentro. Los que considera nocivos. Y toma distancia de la “intolerancia a la crítica”, que reclama como asesoría gratuita; y de los atrasos financieros con los Gobiernos zonales (“que esperen otros”); y de las ansias de Correa de “cambiarlo todo de golpe”, que Moreno dice haber criticado en conversaciones con el presidente.

Esta cara, la de Moreno, es la que su equipo intenta acercar, en un acto de reivindicaciones políticas sin mayores referencias a su fundador y todavía líder, Correa.