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Cambios

Inmersos y arrastrados por el “establishment” que se ha entronizado entre nosotros, no tenemos tiempo ni alcanzamos a hacer un pequeño análisis acerca del deterioro en el que se encuentra nuestra sociedad, que se dirige hacia un despeñadero final, con un costo integral incalculable.

La familia, considerada clásicamente como constituida por un grupo de personas, básicamente padres e hijos y ocasionalmente algún otro familiar adicional, ya no existe como tal, al haberse fragmentado ante las necesidades vitales de sus integrantes, muchos de los cuales con el pretexto de buscar “el bienestar familiar” la fraccionaron, estableciendo una separación física y geográfica, cuya explicación injustificable a todas luces, era el mejoramiento de la economía familiar.

Hay núcleos en la actualidad desintegrados por completo y es así que encontramos abuelos con achaques y sin la fortaleza necesaria, funcionando como cabezas de un grupo de menores que ni siquiera los respetan y hacen lo que les viene en gana.

Este fenómeno ha permitido un nivel de distractibilidad de ese grupo etario, que se ha dedicado a romper los clásicos parámetros del buen vivir, orientándose hacia la pachanga, el jolgorio, el consumo de alcohol y estupefacientes, aunado a un déficit educacional evidente.

El respeto a los maestros ha desaparecido, encontrándose estos en una disyuntiva grave, como es la de enfrentarse a una actitud agresiva de sus alumnos, careciendo de una capacidad de reaccionar, so pena de que los lleven a soportar demandas ante una instancia educativa; por otra parte, los discentes se pavonean por las calles de la ciudad, encontrándoselos en horas de clases, portando el uniforme del plantel en lugares públicos, ante la vista y paciencia de policías o agentes del orden.

Resulta paradójico que frente a unos adelantos extraordinarios y de increíble valor, que estamos observando como aportes de una imparable tecnología mundial, tengamos que mirar con horror su inadecuada utilización, lo que nos arrastran a un deterioro social gravísimo para con una determinada comunidad.

Y sigo andando...

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