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Cafe con aroma de oro
Su aroma y sabor continúan cruzando fronteras, pero ahora con la promesa de abrirse espacio en un nuevo nicho comercial.

Su aroma y sabor continúan cruzando fronteras, pero ahora con la promesa de abrirse espacio en un nuevo nicho comercial. El café especial y de boutique ecuatoriano, que hasta el día de hoy ha logrado cotizarse hasta en $ 2.000 por quintal, empieza a dar señales de su gran potencial en mercados lejanos.
Firmas japonesas, coreanas o chinas como Ishimitsu, Wataru o Coffee Libre le están apostando al café gourmet ecuatoriano para seguir atendiendo la demanda de este mercado exclusivo que nació hace 20 años con altas exigencias, pero con la consigna de pagar más.
Ecuador no es nuevo en este mercado. Su incursión se dio hace 10 años cuando por primera vez surgió en el país la Taza Dorada, un concurso que se encarga de seleccionar los mejores granos del país para poner a prueba su cotización. Así, Ecuador demostró, que aún con sus bajos niveles de productividad, podría alcanzar cafés de 85 y 90 puntos, resultados que The Specialty Coffee Association of America (SCAA) califica como café especial y de boutique.
Al principio, según recuerda Pablo Pinargote, gerente general de la Asociación Nacional de Cafetaleros (Anecafé), fue difícil hallar en el país cafés especiales, porque la mayoría de los productores no tenía buenas técnicas para producir. “No obstante, con el tiempo, hemos logrado ya posicionarnos como un país de café gourmet con diversas zonas de cultivos en Loja, Zamora, Pichincha”.
Eso es algo que, aclara, ya se ha conseguido con el arábigo, pero que aún es tarea con el robusta, el otro 50 % que Ecuador produce.
Este año, el país logró cotizar su quintal de café robusta en $ 225, versus los $ 140 que se pagaría con un grano convencional. Pinargote cree que aún hay la oportunidad de seguir superando esos precios, tomando en cuenta “que el café robusta es el nicho que más se desarrollará en los próximos años, dentro del segmento de café de especialidad”.
Actualmente, no existen estadísticas oficiales que den una referencia de la producción local, pero en el sector se estima que el país estaría por cerca de los 300.000 sacos de café al año, de los cuales del 5 al 10 % se vende con el sello de “especial”. Un nivel que nos pone a la par de otros países de la región como Colombia y Brasil.
La firma japonesa Wataru es la que más café gourmet compra a Ecuador, cuenta Vinicio Dávila, un exponente de la industria cafetalera y quien ha venido impulsando esta oferta especial. Dávila cuenta cómo la cultura de consumo del café se ha dispersado y crecido en el mundo. Hoy en día, dice, tenemos a un consumidor que conoce más del producto, que se vuelve más exigente, que prioriza el sabor exótico de estas variedades que normalmente son achocolatadas, florales o frutales.
Este es un nicho que crece a una tasa del 2 % anual, “un porcentaje considerable si vemos que el mundo produce alrededor de 130 millones de sacos”. Para él, un mercado que, sin duda, se podría aprovechar aún más, para elevar esos $ 146 millones en café que como nación se logró en exportación el año pasado.
Las expectativas de un potencial crecimiento son amplias. El Gobierno, con su plan de reactivación, promete incrementar los cultivos en el país a partir de 2017; no obstante, aclaran los expertos poco sirve el volumen, si lo importante es la calidad. De ahí que el éxito dependa de mejorar los procesos de cosecha y poscosecha. “Primero de cosechar el fruto maduro, de aplicar un correcto despulpado, del tener una buena fermentación (en el caso de lugares de altura son alrededor de 20 horas), de un correcto lavado, escurrido y secado. Son pasos meticulosos, pero que si se hacen se logran mejores resultados”, sostiene Dávila.
A una mejor oferta, mejores precios que incentivarán al productor a invertir y producir más.