Actualidad
Que buscan los inversionistas
Hace pocos días el señor Moreno hizo una invitación para mantener un diálogo con el sector productivo de la pequeña, mediana y gran industria en la ciudad de Guayaquil. Parte de la responsabilidad que tenemos quienes hacemos opinión es transmitir a los creadores de políticas públicas el sentir de los inversionistas, particularmente de la inversión productiva extranjera, porque la opinión de la local la deben tener clara a través de los interlocutores.
Hace unos años Standard & Poor’s, como fruto de su trabajo de investigación, recopiló ciertos criterios que utilizan los inversionistas para evaluar a un potencial país receptor de inversión. El primer criterio fue el riesgo político, definido como la estabilidad de su sistema político, su entorno social y sus relaciones internacionales. En cuanto al riesgo económico, el enfoque considera su posición financiera externa, la flexibilidad de la balanza de pagos, la estructura de deuda, el manejo fiscal, la base social para sostener reformas económicas, la suficiencia de protección financiera ante choques externos, la capacidad y conocimiento económico de la autoridad, la estructura de su producción nacional y los motores del crecimiento, entre otros puntos.
Pero hay otros tres criterios esenciales que buscan los inversionistas: estabilidad de políticas públicas, un sistema judicial confiable e independiente, y seguridad física.
El verdadero empresario no busca “enchufarse” o prebendas especiales, sino tan solo reglas claras y estables para trabajar, así como evitar “otros costos” para hacer empresa. Puede ser que transmita de manera puntual aquello que percibe como nudos críticos para resolver los problemas de su sector, pero luego de eso volverá a su interés de anonimato.
La verdadera inversión, local o extranjera, no busca el “figureteo” porque el tiempo no alcanza para resolver las adversidades de emprender y sostener un negocio.
Yo no puedo dar consejos a nadie, pero bien vale preocuparse de los adulones “bisneros” porque, como una vez le dije a un amigo: quien rápido te besará los pies, pronto te morderá la mano.