Del billete al dinero plástico: uso responsable

Del billete al dinero plastico: uso responsable

¿Efectivo o tarjeta? La respuesta a esta pregunta debería ser, a partir de ahora y de acuerdo a los deseos del Gobierno, que más ciudadanos opten por el dinero plástico en sus compras. Tanto dentro como fuera del país.

¿Efectivo o tarjeta? La respuesta a esta pregunta debería ser, a partir de ahora y de acuerdo a los deseos del Gobierno, que más ciudadanos opten por el dinero plástico en sus compras. Tanto dentro como fuera del país.

Dado que Ecuador no puede emitir billetes, la escasez de especies o la salida de las mismas más allá de las fronteras -con la dificultad y coste que supone restituirlas- se atenuaría si los ecuatorianos realmente se sienten incentivados a pagar con tarjeta para poder deducirse el pago de impuestos, tras la presentación del proyecto de ley de Equidad de las Finanzas Públicas.

Por un lado, se reducirá a un 11 % el pago del IVA (frente al 12 % habitual) cuando se pague con tarjeta, y además, no habrá cargos por Impuesto a la Salida de Divisas (ISD) si el viajero paga con plástico hasta un monto máximo de 5.000 dólares anuales. Esta exoneración se vuelve considerablemente importante desde el momento en que la ley rebaja el monto de efectivo exonerado de ISD de 11.000 a 1.098 dólares.

Los fines gubernamentales de la medida son evidentes, pero los usuarios y los agentes implicados también analizan cómo afectará a su rendimiento diario.

Las dudas iniciales sobre un aumento del endeudamiento en los tarjetahabientes se disipan al consultar al vicepresidente de medios de pago de Produbanco, Sebastián Quevedo. “El usuario ha aprendido a usar la tarjeta. Saben que los consumos van a tener que pagarse”. Es decir, que no se trata de comprar a lo loco con tarjeta como si después no llegaran las facturas.

Además, las entidades seguirán aplicando sus modelos crediticios y análisis de comportamiento de clientes. “No todos van a tener acceso a tarjetas de crédito”, puntualiza Quevedo.

Esos descuentos tributarios compensarán al consumidor el costo de tener y usar una tarjeta de crédito. Por ejemplo, la comisión de adquirencia (para el banco), las tasas de interés de consumo en los pagos diferidos (para el banco) o el impuesto para Solca que se genera con cada creación de crédito, tal y como recuerdo el vocero de los representantes del cliente bancario en Guayaquil, un cargo designado por la Superintendencia de Bancos, Kléber Coello. “Se va a incrementar el uso porque los negocios cada vez dan más facilidad para aceptar el dinero plástico”, comenta. De hecho, el vicepresidente de medios de pago de Produbanco señala como una de las ventajas del pago con tarjeta la eliminación de costos y trámites para los establecimientos que ya no tienen tanto efectivo que manejar, llevar una contabilidad, custodiar y trasladar al banco. “Eso generaba costos ocultos”.

No obstante, la norma no convence al expresidente de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador, César Robalino, quien duda de su efecto para evitar la fuga de capitales, a base de incentivos.