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Atravesar la penumbra para volver a casa
Los padres de familia requieren presencia policial en los principales paraderos de buses a los que acuden los estudiantes en horario vespertino.

En los colegios de Guayaquil la campanada de las 18:30 marca no solo el final de la jornada, sino también el disparo de salida para que cientos de alumnos ‘vuelen’ a sus casas, antes de que caiga la noche.
Escaso o inexistente alumbrado y largos tramos ‘desolados’ son los principales problemas para los jóvenes, que prefieren movilizarse en grupo para así evitar el peligro.
En recorridos nocturnos realizados por EXPRESO, se pudo observar que en muchos casos, existe presencia policial, sin embargo, esta suele limitarse a resguardar al alumnado en las puertas de las instituciones.
En la vía a Daule, a pocos metros del colegio réplica Aguirre Abad, existe un paso peatonal elevado, que debe ser usado por buena parte de los estudiantes que viven en el centro-sur de la ciudad.
Sin embargo, algunos prefieren evitarlo, no por el cansancio de subir las escaleras, sino porque para llegar hasta este deben recorrer varios metros de una acera pobremente alumbrada, donde los asaltos de motorizados (delincuentes en moto) suelen ser comunes.
Los celulares, billeteras e incluso las mochilas son los objetos que los malhechores suelen sustraer a los jóvenes.
Al norte, en La Atarazana, los colegios José Joaquín Pino Icaza y Francisco Campos Cuello comparten los problemas.
Al encontrarse ubicados dentro de la zona residencial y alejados de las vías principales, los estudiantes no tienen más opción que adentrarse entre las peatonales del sector, exponiéndose no solo a la delincuencia sino a la venta de sustancias sujetas a fiscalización, según comentan moradores del sector.
Asimismo, un importante número de estudiantes de estos colegios vive en Durán, por lo que deben caminar hasta el Instituto de Neurociencias para tomar el bus que los lleve a sus hogares, pues el otro paradero más cercano se encuentra en el Cementerio Patrimonial. En esa estrecha vereda de no más de 3 metros conviven alumnos no solo del Pino Ycaza y Campos Coello, sino también del Aguirre Abad.
El teniente de Policía del Circuito Garay, Juan Carlos Loor, afirma que con el inicio del año lectivo se ha desplegado el plan ‘Escuela Segura’ en ese sector, con el que se busca brindar seguridad a los estudiantes del horario vespertino, no solo en los accesos a las instituciones académicas, sino también en los alrededores.
Medidas como las mencionadas deberían reproducirse a lo largo de la ciudad, piden los padres de familia, que en muchas ocasiones optan por pagar por el servicio de expreso para evitar el riesgo de que sus hijos deambulen en la noche por zonas peligrosas.
No obstante, este es un privilegio para los progenitores que pueden cancelar este rubro y así mantener a sus hijos a salvo, pues el costo aproximado de un expreso escolar puede fluctuar entre los $ 30 y $ 40 mensuales según el sector.
Para los chicos, la presencia policial no es la única necesidad que tienen. Que el Cabildo mejore el sistema de alumbrado, indican, es vital.
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