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Atravesar el Atlantico nunca sera igual
Si vuela, por ejemplo, desde Ecuador hasta España y el piloto le informa que llegará a su destino cinco minutos antes de lo esperado... Sepa que, lejos de ser excepcional, es culpa del cambio climático, seguirá pasando y es muy probable que alargue el

Si vuela, por ejemplo, desde Ecuador hasta España y el piloto le informa que llegará a su destino cinco minutos antes de lo esperado... Sepa que, lejos de ser excepcional, es culpa del cambio climático, seguirá pasando y es muy probable que alargue el tiempo de su vuelo de retorno.
Expertos afirman que este fenómeno está alterando los vientos que soplan sobre el Atlántico, lo que para mala suerte de los areofóbicos provocará también más y más turbulencias, así como mayores problemas al despegar.
Es así que si los esfuerzos para frenar el calentamiento global, como el Acuerdo de París, no logran revertir la subida de temperaturas, uno de los procesos climáticos más afectados serían las grandes corrientes de aire o ‘jet stream’ que animan el clima mundial y los vuelos.
Una de esas corrientes de aire fue la culpable de que el 8 de enero del año pasado se lograra un récord en la aviación internacional. Un vuelo que hacía la ruta entre Nueva York y Londres tardó apenas 5 horas y 16 minutos, es decir 22 minutos menos del tiempo medio de los últimos 20 años.
A diferencia de lo que sucede con las superficies planas, en una esfera como la Tierra la distancia más corta entre dos puntos no es una línea recta, sino un arco sobre el círculo máximo de la esfera. El arco óptimo entre Europa y América del Norte ha convertido las zonas más septentrionales del Atlántico en el mayor corredor aéreo del mundo. Sin embargo, en esta zona sopla la ‘jet stream’ subtropical del hemisferio norte, que no afecta por igual a los aviones que van que a los que vienen.
Las simulaciones que ha realizado la Universidad de Reading (Reino Unido) evidencian que antes de que acabe el siglo, los vuelos desde América del Norte se acortarán unos cuatro minutos de media. Mientras que los procedentes de Europa se alargarán 5 minutos y 18 segundos. Así que un trayecto de ida y vuelta será más de un minuto más largo.
De mantenerse este fenómeno, para el 2050 y en adelante eso se traducirá en varios miles de horas más de vuelo, lo que significa más combustible a quemar.
Según la Organización de Aviación Civil Internacional, por cada kilogramo de fuel, se generan 3,16 kg de dióxido de carbono, lo que significa que en el futuro los vuelos, además de más largos, serán más sucios, afectarán el rendimiento de los motores y obligarán a una mayor elasticidad en la programación de rutas. Y por si fuera poco, el calentamiento trastocará dos momentos particularmente estresantes para muchos viajeros: el momento del despegue y las turbulencias durante el vuelo.