Asegurarse de la no reincidencia
Lo peor que puede ocurrir con un delincuente o un infractor de la ley (otra forma de delincuencia), es permitir que reincida. Se acostumbra a infringir la ley y a saborear la burla que hace de la justicia. La única manera de asegurarse de que no reincida es con sanciones apropiadas y severas. Tomemos como ejemplo al juez de Pastaza: corrupto, pillado ‘in fraganti’, con las manos en la masa: ¿qué más se puede pedir para imponer sanción que siente precedentes suficientes para atemorizar a los que quieran seguir su ejemplo? Pero luego de que salga de la cárcel, si continúa con la posibilidad de palanquearse nuevamente un puesto, ¿volverá por las suyas? ¿Podrá conseguir otra vez un puesto de juez? Como abogado, ¿adoptará las mismas prácticas reñidas con la justicia y la moral?
La sanción que se debe implementar es una que impida la reincidencia si queremos sanear nuestro país. La única sanción que ayudaría es despojarlo del título profesional.
¡Digámosle basta a este tipo de corrupción tan generalizada en el ambiente de justicia ecuatoriano! Todo el Ecuador habla de una justicia corrupta (no son todos, es verdad), pero velemos por un Ecuador mejor. No a los profesionales que denigren la profesión, que sean serviles y sumisos al poder, que dejen prevalecer los intereses personales por sobre sus conocimientos profesionales, que impongan ideologías sobre el interés del pueblo.
Ing. José Jalil Haas