Armamento en 3D, una futura amenaza criminal

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Armamento en 3D, una futura amenaza criminal

La impresión en 3D gesta de a poco una nueva revolución industrial. Y, a medida que avanza su utilización, no cabe la menor duda. Pero como toda creación trae cosas buenas y también malas en manos de la criminalidad.

Armamento en 3D, ¿una futura amenaza criminal?

La impresión en 3D gesta de a poco una nueva revolución industrial. Y, a medida que avanza su utilización, no cabe la menor duda. Pero como toda creación trae cosas buenas y también malas en manos de la criminalidad.

En 2013, Cody Wilson, un estudiante de Derecho en Texas, Estados Unidos, armó una controversia al crear un arma de fuego en 3D. Un aparato plástico que dispara balas de pistola, con cañones intercambiables para diferentes calibres.

¿Cómo lo hizo? Con una impresora 3D, un clavo y una bala, Cody inventó ‘The liberator’, cuyo diseño y componentes los subió a la Internet sin mayores reparos, poniéndolos al alcance de cualquier persona, incluso de niños y criminales. En menos de 24 horas, el manual fue descargado más de un millón de veces. La revista estadounidense Wired lo nombró como una de las 15 personas más peligrosas en el mundo de la Internet.

Tras el ‘boom’ que Cody armó con su creación, los gobiernos de varios países comenzaron a tomar medidas ante lo que podría representar una amenaza de las armas 3D.

¿Qué sucede en nuestro país? Aunque en Ecuador no hay antecedentes sobre ese tipo de impresión para fines delictivos, la legislación no prohíbe específicamente la impronta casera de armamento tridimensional.

Si bien existen los controles, no hay detectores para armas 3D, ya que su creación es con plásticos como el PLA o ABS.

El general Édisson Barrera, comandante de la Policía en la Zona 8 (Guayaquil, Durán y Samborondón), asegura que la institución siempre está adelantada en esos temas.

“Tenemos un departamento de análisis con gente capacitada que está visualizando nuevas posibilidades o tendencias de delitos de otros países”, afirma el oficial. Lo alude con el tema del ‘Pokémon’ y ‘pokeparadas’, cuyos expertos adelantaron una investigación de los lugares que podrían ser objeto de acciones delictivas. Se repartió la información lo que impidió -según Barrera- que suba el nivel de riesgo.

“En el tema de este tipo de armas, igual”. El oficial asegura que la Policía está enfocada en detener a ciudadanos que porten armas no autorizadas y lo asienta en cifras. De enero a agosto, se han decomisado en la Zona 8, 1.100 armas de fuego (revólver, pistolas, recortadas). El 70 % es de fabricación nacional (aproximadamente 800) y el resto importadas.

Guillermo Ramos, perito en balística forense de México, quien estuvo de paso por Ecuador, revela que a finales del 2014, comenzaron a tener ese problema en su país.

“En México hay ciertas regiones donde se ha detectado laboratorios de impresiones de 3D, donde tienen todo un equipo para poder desarrollar ese tipo de piezas y convertirlas en armas de fuego”, cuenta el experto.

Según explica, los grupos delictivos compran impresoras en 3D y obtienen un arma de fuego original, de la que sacan copias con un escaneo de cada una de sus piezas. “Una vez que tienen copias como un software lo pasan y en la impresora en 3D, hacen la impresión de esa pieza... para construir un arma de fuego que sería idéntica a una original, nada más que no es fabricada por una empresa, es como si fuera la piratería en discos”, ilustra.

Un arma que finalmente sería ilegal al ser creada por personas no autorizadas.

El Código Orgánico Integral Penal (COIP) sanciona desde seis meses hasta 13 años de prisión a la tenencia, porte y tráfico ilícito de armas de fuego no autorizadas, así como armas químicas, nucleares o biológicas.

El abogado Manuel Avegno, un conocedor de armas de fuego, recuerda que el porte de armas de fuego para civiles está prohibido en el país, salvo sus excepciones. Quienes lo necesiten deben tramitar el respectivo permiso que puede ser para seguridad, deporte o cacería.

Pero -aclara Avegno- el permiso aplica para cada cantón. Si la persona quiere llevar un arma de Guayaquil a Daule, podría ser detenida, al no contar con un permiso de la siguiente jurisdicción.