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Ambidiestros
Son insólitas las votaciones “antojadizas” que ocurren en la Asamblea. Ya no existen, salvo escasas excepciones, asambleístas de convicciones firmes, que cumplen a cabalidad y con coherencia sus responsabilidades, que ocupan una curul gracias a sus méritos y trayectoria dentro del partido que los cobija.
El problema de fondo es que ahora no hay un cedazo decente y objetivo para escoger a los candidatos a asambleístas. En muchos de los casos no los escogen por sus logros profesionales, sino que los nominan por el nivel de aporte a la campaña electoral, alta exposición mediática, simpatía popular, entre otros factores fatuos que no sirven para formar un perfil a la altura de tan altas responsabilidades.
Entonces, no nos debe sorprender la forma en que actúan y se desempeñan determinados asambleístas, sencillamente no están preparados; terminaron en ese sillón merced a una maquinaria propagandística y cantos de sirena que los coló a ese reducto, sin que siquiera supieran en lo que se metían.
Ahora vemos que en la Asamblea entre los representantes de un mismo partido hay dos grupos con nombre propio: morenistas y correístas. Los primeros son los que supuestamente apoyan al gobierno actual, sin embargo, cuando votan y opinan, lo hacen más como correístas que como oficialistas. Esta cualidad de ambidiestros es natural, ya que todos fueron paridos del vientre correísta y genéticamente, les queda grabada la defensa a ultranza del gran ausente de la década perdida. Bueno, ni tan ausente, por ahí lo vimos asistir como si nada hubiera hecho al partido inaugural del Mundial de Fútbol en Rusia, en lugar de estar dando cuentas de tanta travesura cometida durante el desgobierno.
Lo que nos queda es la esperanza de que el pueblo aprenda de los errores y que, a todos estos que han pagado mal la preferencia popular, los entierre en las urnas. Esa es la única manera de que los políticos entiendan que, para tener el favor popular, deben servir y estar a disposición de entender y atender las necesidades y demandas del soberano: el pueblo del Ecuador.