Alianza Pais: el primer cambio de mando

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Alianza Pais: el primer cambio de mando

Un nuevo comienzo. Alianza PAIS enfrentará mañana un momento que nadie dentro sabe bien cómo describir: cambiará de cara.

La asamblea nacional de Alianza PAIS tendrá lugar mañana en Manabí, el mayor bastión electoral del partido. La directiva del movimiento acompañará a los grupos de trabajadores cercanos al movimiento antes de convocar a sus cinco mil representantes para to

Un nuevo comienzo. Alianza País enfrentará mañana un momento que nadie dentro sabe bien cómo describir: cambiará de cara.

El partido de Gobierno, que no ha conocido otro líder que el presidente Rafael Correa, entregará la posta a quien lo sucederá pronto en Carondelet, el jefe de Estado electo, Lenín Moreno, quien ha mantenido siempre en el papel su carné de número dos del movimiento. Pero ahora, como número uno físico y documental, tendrá en su campo de decisión el futuro del partido.

El PAIS que recibe Moreno es una formación sólida, pero venida a menos. Pese a su victoria presidencial y legislativa, ambos resultados electorales registran significativos retrocesos en lo general: perdieron la mayoría calificada de la Asamblea Nacional y por primera vez desde 2007 tuvieron que enfrentar un balotaje.

El partido, administrado durante la última década por su antecesor, ha decidido también que es momento de un cambio.

Los militantes de alto perfil consultados por EXPRESO consideran que para aspirar al retorno de sus buenos momentos electorales, Moreno podría dotar de la personalidad que se atribuye al resto de la formación: diálogo e inclusión.

El reto se hace urgente, ante un país partido electoralmente a la mitad. Los verde flex aspiran, por ejemplo, a que la posta cedida a Moreno sirva para intentar un acercamiento con todas aquellas organizaciones sociales que se alejaron durante la era Correa.

Con excepción de los transportistas (sector estratégicamente mimado por el presidente saliente) son muchas: los indígenas, los trabajadores, los maestros. Moreno ha prometido intentos de diálogo desde el poder. Su movimiento considera que también deben hacerse desde el partido.

Nadie sabe hasta qué punto la partida de Correa significará su retiro del partido. Ayer, durante su habitual enlace de los sábados, el presidente saliente anunció que en la convención de PAIS el partido buscará reformar su denominado Código de Ética, para regular las prácticas de sus militantes que lleguen a ser funcionarios de Gobierno.

Los cambios se nutrirán, principalmente, de los estatutos progresistas de Podemos, la formación española que dirige Pablo Iglesias y que ha sido cercana al correísmo. Entre los nuevos enunciados constará, por ejemplo, la prohibición del uso de carros públicos a sus militantes de menor rango en el Gobierno. “En el Gobierno decidirá el compañero Lenín, pero en el movimiento plantearemos esto”, anunció Correa, sugiriendo la separación de ambos ámbitos.

Moreno no será el único relevo. Está previsto que la secretaria ejecutiva Doris Soliz, electa como asambleísta para la nueva Legislatura, ceda la representación en favor de Gabriela Rivadeneira, la más opcionada para el cargo luego de que su nombre fuera borrado de la lista de probabilidades para la cúpula de la Asamblea, que durante dos períodos presidió.

Y aunque habrá cambios, fue el propio Moreno quien quitó de en medio las pretensiones de un giro decisorio: no serán “sustanciales” en la autodenominada Revolución Ciudadana.

Control

El presidente Rafael Correa, quien dejará la presidencia del partido a su sucesor en Carondelet, Lenín Moreno, adelantó ayer que espera que se reforme el Código de Ética, para regular la conducta de los militantes más visibles del movimiento. Aunque él mismo ha anunciado su paso al costado en la dirección, se espera mañana una decisión que reconozca su liderazgo en el partido.

Consenso

La primera vicepresidenta de la Asamblea Nacional, Rosana Alvarado, aseguró tener confianza en “que vamos a recuperar las organizaciones sociales que se han distanciado, a veces por no comprender determinadas decisiones, otras porque no fuimos nosotros los que tejimos los enlaces o puentes”. Ese, a su juicio, es un desafío “al alcance” de Lenín Moreno.

Recuperarse

El representante legislativo oficialista Vethowen Chica desea que Moreno se encargue de “fortalecer la organicidad del movimiento, que ha sido venida a menos en el período por concluir de Doris Soliz. No podemos darnos el lujo de que, por falta de organización, tengamos que pasar a una segunda vuelta. Hay que fortalecer la estructura orgánica con las bases”.

Frente amplio

Virgilio Hernández, presidente de la Comisión de Régimen Económico, espera que Moreno “sea un conductor y establezca los grandes horizontes del movimiento. Tenemos un desafío inmenso con los sectores medios que apoyaron y, ahora, lo ven con distancia. Hay que ampliar el abanico de fuerzas que sostienen al movimiento. Hace falta una política de alianzas con los sectores sociales”.

Dos cabezas

La representante de la Comisión de Soberanía Alimentaria, Marcia Arregui, dice que está ”convencida de que él hará un buen trabajo, conciliador, que es lo que quiere para el partido y para el país. Lenín como Rafael van a manejar el partido, siempre han conciliado entre ellos. Han habido democracia y diálogos y eso nos ayudó a construir el movimiento. Eso no va a cambiar”.

Diversidad

El presidente de la Comisión de Gobiernos Locales, Richard Calderón, espera que durante la administración del nuevo presidente del partido “se siga consolidando la organización, la más grande del país, que dio cabida a varios procesos políticos para poder cristalizar diferentes objetivos”. La diversidad de pensamiento y opinión, a su juicio, será clave para el éxito del movimiento.