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Diario Expreso Ecuador

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Se agudiza el drama del exodo venezolano

48.340 venezolanos ingresaron a Ecuador entre el 1 y el 12 de agosto de 2018, según cifras oficiales.

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Su llegada masiva obliga al Estado a buscar soluciones de vivienda, alimentación, trabajo o seguridad... Los venezolanos que emigran de su país empujados por la crisis económica, sin embargo, también pueden ser víctimas en Ecuador de delitos que las autoridades, dicen, ya están investigando.

La trata de personas y el microtráfico de sustancias estupefacientes son las primeras alertas. “Se está dando desde un tiempo atrás”, dijo Gustavo Baroja, prefecto de Pichincha. Él convocó ayer a la Mesa de Movilidad de la provincia, amparado en el estado de emergencia que fue decretado la semana pasada.

Según él, hay claros indicios de estos delitos y le corresponde al Ministerio del Interior aplicar las sanciones. “Hay gente que está usufructuando de esta tragedia para su beneficio”, afirmó. César Mantilla, secretario de Inclusión Social del Municipio de Quito, precisó que las denuncias han salido de los propios migrantes.

En el campamento improvisado por los venezolanos en el sector de Carcelén (norte de Quito) los testimonios sobran. Katiuska Rodríguez contó a EXPRESO que un taxista le ofreció dinero para que se fuera con él. “Estamos necesitadas, pero no llegamos a la prostitución”, manifestó. Ella ha escuchado que algunos de sus compañeros de viaje recibieron ofertas para pasar sustancias ilícitas.

A Emberlin Piñate le ofrecieron trabajo atendiendo mesas, “pero debíamos estar sexis para seducir a los clientes”. En el camino, añadió, les ofrecían ‘aventones’. Ella teme que esas ofertas tuvieran como finalidad llevar a las mujeres a otras actividades.

“Lamentablemente, estos asentamientos contribuyen a la existencia de estos delitos”, comentó Baroja. Por eso, en la capital se habilitan siete Centros Temporales de Tránsito para acoger a los venezolanos por cinco días, mientras regularizan su situación o se encuentra una solución a sus casos. Pero no todos están dispuestos a quedarse allí. El fin de semana 125 personas fueron trasladadas a los siete centros y 83 más fueron al albergue San Juan de Dios. Allí solo quedaron 43. Las autoridades tienen una explicación: “No desean ser parte de los procesos internos. En cada uno de los espacios hay reglas que seguir y hay que ser severos con eso”, argumentó Mantilla.

En el campamento de Carcelén la versión es otra e incluso hablan de malos tratos. “Nos llevaron engañados, nos dijeron que nos iban a dar de todo. No podíamos dormir con nuestra pareja”, contó Rodríguez.

Jesús Urbina salió del San Juan porque “no me gusta, siento que es para personas con enfermedades, no para extranjeros”. José Carvajal dijo que se quedarán en Carcelén hasta ir a un lugar digno, “porque somos seres humanos y merecemos respeto”.

El Gobierno cree que es necesaria una respuesta regional. Santiago Chávez, viceministro de Movilidad Humana, anunció que en los próximos días convocará a los embajadores de los países de la región para formalizar la reunión conjunta, prevista para finales de septiembre o inicios de octubre, con el objetivo de analizar los flujos migratorios de ciudadanos venezolanos.

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