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El aeropuerto es una ‘ciudad’ de paso para 10.000 pasajeros

Mientras en el exterior la ciudad duerme, la madrugada se extingue ni bien uno ingresa por las puertas del aeropuerto José Joaquín de Olmedo de Guayaquil.
En el sitio bien podrían ser las diez de la mañana o las tres de la tarde. La rutina sigue su curso y cientos de empleados de las ramas operativas, administrativas y comerciales continúan atendiendo al público sin detenerse a mirar la hora o el calendario.
Y es que en los últimos años la terminal aérea ha continuado creciendo aceleradamente. En un día normal, cerca de 10.000 pasajeros cruzan su umbral. Ni se diga en feriados largos o épocas festivas.
Para el ingeniero Roberto Paredes, funcionario de la Autoridad Aeroportuaria, esta es una de las fortalezas del sitio: poder atender a todos los clientes por igual y cumplir con sus normas de seguridad y calidad.
La mayor afluencia de viajeros se vive en tres periodos: de 03:00 a 07:00, de 12:00 a 17:00 y de 21:00 a 00:00. En los breves lapsos que existen se hacen los trabajos más pesados, como la limpieza detallada de todas las instalaciones.
“Todos nuestros turnos son rotativos”, comenta. Y es así puesto que, aunque en el área de embarque y arribo los negocios limitan su atención durante unas cuantas horas, en las salas de preembarque esto no es posible, ya que la veintena de negocios que ahí funcionan están obligados por contrato a atender al público las 24 horas del día.
También están las áreas de control de seguridad y antinarcóticos, que sirven para detectar cualquier irregularidad y que deben estar de guardia de manera perenne.
Sin embargo, las escenas que se viven en esta terminal aérea son todo, menos mecánicas o aburridas.
“Algo que nos diferencia con otros países es que tenemos en promedio a diez acompañantes por pasajero. Mucha gente viene a recibir o a despedir a quienes viajan y se viven escenas muy emotivas”.
Con él concuerda Nathalie Coloma, quien atiende al público en uno de los restaurantes del aeropuerto. “Aquí se ve de todo, a toda hora. Hay gente que no va a viajar y solo viene a tomarse un café o a disfrutar de un poco de silencio o a trabajar”, comenta.
Entre risas, cuenta que este también ha sido el sitio elegido para terminar con la pareja. “Varias veces nos ha tocado gente que elige las horas antes de viajar como el momento para terminar. Terminamos siendo hasta paño de lágrimas”.
Allí también se han añadido varias opciones para el disfrute de quienes lo visitan, como las fuentes con peces, los jardines lineales e incluso exposiciones artísticas. Actualmente se exhiben tres aviones antiguos a escala, que recrean los primeros modelos que hicieron vuelos en la urbe.