Actualidad
Aclaraciones impostergables
Corresponde al presidente de la República, en razón de un claro mandato constitucional: “Velar por el mantenimiento de la soberanía, de la independencia del Estado, del orden interno y de la seguridad pública y ejercer la dirección política de la defensa nacional.”
Cuando se ha dispuesto que los militares reciban un curso sobre derecho constitucional, conviene transcribir, al menos, los textos que la coyuntura política vuelve pertinentes, con mayor razón todavía observando al “fenómeno político” plenamente judicializado.
Y conviene hacerlo además, en momentos en que se han hecho inquietantes revelaciones en relación con el adiestramiento de ciudadanos ecuatorianos por parte de soldados de nuestras Fuerzas Armadas, en ánimo de constituir grupos de choque destinados a enfrentar manifestaciones contrarias al régimen.
Como dichas prácticas estaban acompañadas por la presencia de funcionarios y políticos vinculados al Gobierno, es imperativo que desde las más altas esferas gubernamentales se produzca la debida aclaración, y superando intolerables alusiones a un pícnic, se proceda con urgencia a las ineludibles sanciones y correcciones.
Un suceso de la naturaleza del anotado no puede asumirse con banalidad, menos todavía cuando por lamentable coincidencia, se mantiene otra aclaración pendiente: la del ingreso al país de 10.000 fusiles AK 47 sin la debida aprobación de las autoridades militares, tal cual ha podido conocer el país por declaraciones de anteriores y actuales estamentos militares que, incluso, han dado lugar a una solicitud de investigación por parte del jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y también del fiscal general de la nación.
Como pasan los días y no se advierte la indispensable diligencia que el suceso debería determinar, cabe insistir en que es imprescindible, en ánimo de no alterar la paz de la República con hechos que provocan todo género de especulaciones negativas, que en el más corto plazo posible, el Ecuador reciba una explicación plausible que satisfaga las actuales inquietudes ciudadanas y termine con la ola de rumores levantada, sobre todo por la ausencia de la debida aclaración, omitiendo un deber inexcusable.
Dejar que el tiempo haga olvidar lo reseñado sería irresponsable e incrementaría las dudas sobre un afán de perennizarse en el poder.