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El aceite de palo santo beneficia a comuneros
Pasó de ser un producto subutilizado y hasta menospreciado en su valor y versatilidad comercial, a una oportunidad de desarrollo y crecimiento para comunidades que, por mucho tiempo, han estado económicamente deprimidas.

Pasó de ser un producto subutilizado y hasta menospreciado en su valor y versatilidad comercial, a una oportunidad de desarrollo y crecimiento para comunidades que, por mucho tiempo, han estado económicamente deprimidas.
“Cuando yo era niño mis abuelos utilizaban las semillas del palo santo como pasto para los burros, para saumar los corrales y ahuyentar los moscos (el tronco del árbol).
Esto era cuando no teníamos el conocimiento sobre lo que se podía hacer, ya lo tenemos y ahora estamos generando recursos económicos, nos estamos capacitando para darle mejor uso al palo santo”, dijo Álex Flores, presidente de la Asociación Bolívar Tello Cano.
Hace tiempo acudían a la comunidad personas que ingresaban a los bosques, talaban y se llevaban los recursos madereros, en el caso del palo santo lo comercializaban en la Costa como repelente de mosquitos, pues al quemar la madera se produce un humo de fuerte y agradable olor que aleja a los insectos del área de influencia. No se conocía su potencial en lo que a industria de perfumería y cosmética se refiere.
La comunidad de Malvas, del cantón Zapotillo (Loja), emprendió esta actividad que permite la conservación ambiental y un desarrollo económico sustentable y significativo.
Desde que llegaron los docentes de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), los comuneros se capacitaron y aprendieron que este producto era muy noble y que de su adecuada extracción y utilización podría depender un mejor futuro para ellos.
En sus inicios, estuvo liderada por profesores y estudiantes de la UTPL, quienes desarrollaron un mecanismo de extracción sin afectar al tronco, como antiguamente ocurría con la tala.
Los productos derivados del aceite de palma extraído son exportados a Brasil, Chile, España, Italia y Estados Unidos, en donde se comercializan bajo la marca ‘Ikara’.
“Formamos una caja de ahorros que sirve para otorgar créditos a los campesinos, los agricultores ahorran el producto de la venta del fruto y lo guardan en dicho fondo común”, explicó Flores.
Las comunidades del sector-Malva, Totuma de la parroquia Garza Real y Chaquiro, correspondientes a Limones de Zapotillo son sectores de Loja deprimidos económicamente; el palo santo y su cultivo han venido a constituirse en un revulsivo para su alicaída situación, este tiene una alta demanda en la industria cosmética y de perfumería.
Todo esto motivó a la UTPL a emprender en el proyecto piloto y propender a que en el transcurso del tiempo se convierta en modelo de aprovechamiento comunitario, desarrollo y transferencia de conocimientos además de las consideraciones sociales y de captación de mercados que implica. (F)