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El 50 % de aulas de un colegio estan cerradas desde 2016
El terremoto de hace tres años afectó 16 salones del Patria Ecuatoriana. Algunos se han convertido en bodegas. Aulas prefabricadas los reemplazarán.

El estado de deterioro en que se encuentra el colegio fiscal Patria Ecuatoriana, ubicado en Portete y la 44, en el suroeste de la ciudad, tiene preocupados a estudiantes, padres de familia, personal docente y administrativo.
De los 32 salones de clases, ubicados en tres de los cuatro bloques de aulas que tiene el plantel, 16 fueron cerrados hace casi tres años, luego del terremoto del 16 de abril de 2016 que provocó severos daños en su infraestructura, aunque las autoridades educativas nunca informaron sobre las mencionadas afectaciones.
La medida fue tomada para precautelar la seguridad e integridad de los aproximadamente 2.000 estudiantes que se educan en las tres jornadas (matutina, vespertina y nocturna) de este plantel considerado, tiempo atrás, como ‘emblemático’, ‘glorioso’ y ‘el Vicente Rocafuerte del suburbio’, por su prestigio académico.
Los alumnos debieron ser trasladados ‘provisionalmente’ a un establecimiento educativo particular (Fe y Alegría), situado a varias cuadras; pero hasta febrero pasado, al finalizar el año lectivo, siguieron recibiendo clases en aulas prestadas.
Durante un recorrido que realizó EXPRESO por el plantel, pudo identificar una serie de problemas, como el deterioro de la fachada que ha perdido los colores de la pintura que se está cuarteando por el paso del tiempo. Varias ventanas no cuentan con vidrios ni rejas, y pocas están protegidas con cortinas que se han destruido con el sol y la lluvia.
El patio está rodeado de maleza que origina criaderos de mosquitos; las aulas cerradas se han convertido en bodegas donde se almacenan desde materiales de construcción hasta elementos inservibles.
Las pocas aulas que todavía funcionan tienen los pisos cuarteados, las paredes garabateadas y están dotadas con bancas vetustas que, en muchas ocasiones, han dañado los uniformes de los estudiantes.
El tumbado tiene grietas por donde filtra el agua lluvia, mientras que el servicio eléctrico está por colapsar y las baterías sanitarias ya lo hicieron.
La escasez de aulas obligó a los directivos del plantel a transformar la biblioteca, salón de docentes y laboratorios, en improvisados salones que, según los estudiantes, no brindan las condiciones adecuadas para que ellos tengan un buen rendimiento académico.
El deterioro del Patria Ecuatoriana no es un problema nuevo. Lo denuncian los padres de familias y maestros, quienes prefieren el anonimato por temor a represalias por parte de las autoridades educativas, que les tienen prohibido dar a conocer estos inconvenientes.
“Desde su creación, hace más de 40 años, el colegio no ha sido remodelado. Pocas veces se ha cambiado el mobiliario y tampoco cuenta con implementos modernos para ofrecer a los estudiantes una enseñanza de calidad”, indica un padre de familia, quien recuerda que hace cinco años se informó que el establecimiento sería repotenciado.
De eso solo queda una lista en la que consta el nombre del colegio, entre los que serían repotenciados hasta 2018, según lo anunciado hace cinco años por el exministro de Educación, Augusto Espinosa.
Incluso se colocó un gran letrero que señalaba que el plantel sería convertido en una unidad educativa. “De aquello solo quedan promesas”, agrega otro padre de familia, quien asevera que el local se resintió aún más con el temblor del 22 de febrero de 2019, donde se afectaron también 39 unidades educativas, según un informe del Servicio Nacional de Gestión de Riesgo y Emergencias.
Por el momento, la escasez de salones de clases será solucionado con aulas prefabricadas que, desde enero pasado, se instalaron en un extremo del plantel, junto a las canchas de uso múltiples que también están deterioradas.
Las aulas móviles están rodeadas de maleza y en medio de charcos de agua, producto de la temporada invernal.