SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

30 mujeres amazonicas crean un centro turistico

Las ganancias son utilizadas en proyectos benéficos para la región. El emprendimiento se encuentra a 45 minutos de Tena.

Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

Sus ojos brillaban con mucha intensidad, era de alegría y a la vez de curiosidad por conocer sobre los misterios que desnudarían las mujeres de Shiripuno.

María Ignacia Ferrada es oriunda del sur de Chile y realizaba sola su viaje por diferentes partes de Sudamérica, en sus planes incluyó, Quito, Baños, Tena, Cuenca y Guayaquil. En Tena, provincia de Napo, conoció la parroquia Misahuallí y de ahí a la comunidad de Shiripuno.

Shiripuno está ubicado a 45 minutos desde Tena por vía terrestre, y a dos kilómetros de Misahuallí, puerto de agua dulce de la capital amazónica. La joven turista apenas llegó se presentó y dejó que las mujeres le pinten el rostro con achiote y con figuras de los animales de la zona. A ella le hicieron la forma de un ave.

La joven chilena se unió a otras siete jóvenes cuencanas: María Polo, María Luisa Vicuña, María Gracia León, María Paz y Juana Flores, que también deseaban conocer de los misterios de la selva y de las mujeres kiwchas.

Shiripuno es una comunidad kiwcha habitada por 80 familias, cerca de 200 habitantes. Muy cerca está el centro comunitario donde reciben al turismo y revelan todo lo referente a las costumbres ancestrales del pueblo.

Quienes dirigen el proyecto son mujeres. Cleydi Grefa, una de las representantes de la Asociación de Mujeres Kiwchas de Shiripuno Misahuallí (Amukishmi), dijo que tuvieron el impulso de una turista francesa en el 2006. Primero pensaban acoger a los turistas en sus propias viviendas, pero eran pequeñas y pensaron en el proyecto de construir las cabañas.

En la comunidad contaban con los primeros museos etnológicos y etnográficos de la región, acogían a muchos visitantes y fue una de las motivaciones para impulsar aún más el turismo.

En el proyecto empezaron 11 mujeres y en la actualidad son 30, cada una tiene un rol dentro de la asociación. Cleydi mencionó que es una forma de mantener presente su cultura ancestral mostrándola a los turistas. Para hacer los recorridos trabajan de la mano con una agencia que ofrece el paquete de alojamiento, danzas, pesca, chamanisno y excursiones por la selva.

Manuel Anchundia, oriundo de Manabí, conoció las instalaciones y degustó de la chicha de yuca que ofrecen a los visitantes.

Cleydi mencionó que los recursos que se generan se destinan para financiar proyectos de desarrollo en la comunidad. Uno de ellos fue la renovación de la escuela, escolarización de los niños, compra de material pedagógico, medicinas y más beneficios para Shiripuno.

Salomé Chimbo, de 51 años, otra de las asociadas, recordó que a más de impulsar el turismo comunitario también se dedican a sus actividades cotidianas como la siembra de plátanos, yuca y cacao.

En Shiripuno también se encargan de mantener los huertos frutales y de las hierbas medicinales. La wayusa no puede faltar entre los cultivos, ya que es la planta representativa de la cultura indígena amazónica.

Kléver Ron, presidente regional de la Asociación de Municipalidades del Ecuador (AME), sostuvo que dan mucho impulso al rescate del turismo ancestral y comunitario. Manifestó que en Napo el 70 % de los habitantes son kiwchas y en los últimos diez años se impulsa aún más el turismo en las comunidades.

Shiripuno antes era conocida como “Auka Parti” y era habitada por los Huaorani, pero fue cambiado cuando ellos abandonaron la tierra; los kiwchas lo cambiaron a Shiripuno para también honrar a los ancestros y evitar el enojo de los “huao”, a quienes les molestaba que los llamaran “Auka”.

En el centro cuentan con un pequeño espacio donde se muestra la elaboración del chocolate artesanal y su forma de preparación, además, el área es el centro de acopio para las decenas de artesanías que elaboran las socias en sus viviendas.

Un espacio lleno de comodidad

En el centro turístico las mujeres han pensado en todo. En el sitio hay espacio para cada área.

En la cocina aún se pueden observar los grandes fogones a leña, donde reposan las ollas con té de wayusa y también los maitos colocados en las parrillas.

En otro lado están las cabañas construidas de la forma autóctona, con caña guadua y madera de la zona donde se hospedan los turistas. El hospedaje cuesta entre 10 a 15 dólares por persona. Cada habitación tiene un nombre típico: kuri (oro), Inti (Sol), yarina (palma), kindy (picaflor).

tracking