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Las 14 estaciones se recordaron

Aracely Yagual y sus cuatro hijos se esmeraban limpiando la fachada de su casa ubicada en el barrio Sol y Mar, sitio de Playas sin calles asfaltadas donde el agua y el lodo se acumulan cuando llueve.
Junto a las rejas se colocó la última estación del viacrucis. Hasta allí llegaron, luego de dos horas de procesión, medio centenar de fieles que habían recorrido otras 13 estaciones, que comprendieron los barrios Cruz Roja, 6 de Marzo, Los Caracoles y Rashid Torbay.
Ni la lluvia ni lo intransitable de ciertas calles impidieron cumplir con el acto religioso ayer miércoles. El programa lo organizaron los movimientos católicos Juan XXIII, Lazos Marianos y de catequistas.
Oraciones y cánticos de alabanza, pidiendo por el perdón de los pecados y la paz del mundo, se escucharon en casas y calles, donde no se veían estas demostraciones de fe.
Los jóvenes se turnaban para cargar la cruz, simbolizando el sacrificio de Jesús para salvar al mundo del pecado.
“Es una inmensa alegría abrir las puertas a Jesús, quien ha venido a nuestras casas. Queremos que Él se quede por siempre”, expresó Angélica Ponce, en referencia a la sexta estación que llegó a su casa, en el barrio 26 de Marzo.
“Es bueno que la Iglesia salga a la calle al encuentro de sus fieles y que no todo se centre en el templo”, opinó Anita Espín, quien por sus ocupaciones a veces no puede asistir a los oficios religiosos.
El párroco Mario Pazmiño dijo que se pierde la tradición de la gente de asistir a los viacrucis que se realizan en el templo durante la Cuaresma. “Por eso se optó por salir a la calle al encuentro de los fieles para hacer crecer su fe en Cristo”, enfatizó el sacerdote.
La jornada de fe cerrará mañana en la noche, con la procesión.