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No debemos perder el enfoque de lo que es realmente trascendental; claro que sí es importante, como reconocen los economistas serios, el haber eliminado el subsidio a los combustibles -que solo lo tiene vigente Venezuela-; también era importante eliminar el pago anticipado al impuesto a la renta, así como era urgente permitir a los exportadores la devolución de sus impuestos para fomentar la competitividad y que puedan seguir trayendo divisas para mantener la dolarización. Y sí era muy necesario dar alternativas de nuevas formas de generar empleo, ya que no podíamos seguir el camino de nuestros hermanos argentinos y venezolanos, todo eso es poner la casa en orden. Que falta mucho, sí claro, falta la renegociación de los créditos chinos a la baja, la apertura comercial, la eliminación total del ISD, la recuperación del dinero robado, las sanciones ejemplarizadoras, entre decenas de cuellos de botella que dejó la revolución ciudadana para desgraciarnos la vida.

Pero no perdamos el enfoque de que lo que nos va a librar de ellos definitivamente, es que logremos recolectar esas 132.620 firmas para eliminar el Consejo de Participación Ciudadana que dejo la revolución ciudadana para gobernar a perpetuidad.

Las noticias de este fin de semana daban cuenta de que ya los promotores de la iniciativa que dejó estructurada el Dr. Trujillo se acercaban a las ciento diez mil firmas, un ligero esfuerzo más de todos y podremos impulsar una real reforma constitucional. Necesitamos la reforma profunda a la Asamblea, la bicameralidad y una Fiscalía independiente.

¿Para qué la reforma constitucional? El modelo del socialismo del siglo XXI logró, a través del Cpccs, estatizar las formas de participación ciudadana, ¿lo recuerdan? Fueron ellos quienes eligieron al contralor, al fiscal, al defensor del pueblo, al defensor público, a las superintendencias, al Consejo Nacional Electoral, al procurador, al Tribunal Contencioso y al Consejo de la Judicatura, todos ellos electos en procesos fraudulentos y sin legitimidad, ya que respondían solo a una voz. Si no reformamos esto, no saldremos del hueco, o podemos caer en uno más profundo. A enfocarse.