Unidad de Policía Comunitaria se convirtió en una guarida

  Quito

Unidad de Policía Comunitaria se convirtió en una guarida

El edificio de Calderón fue quemado durante las protestas de junio Personas lo usan para comer y dormir Hay huellas de consumo de droga

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1. Apuro. La gente cruza rápido por esa zona por temor a ser asaltada.Henry Lapo / Expreso

Las huellas del saqueo siguen como un recuerdo de aquella jornada nefasta. Las paredes quemadas, los muebles destrozados y los escombros regados por todo el edificio son lo único que queda de lo que fue el edificio de la Unidad de Policía Comunitaria (UPC) de Calderón.

En junio, un grupo de manifestantes llegó al lugar para destruirlo todo. Ocurrió durante las protestas que paralizaron a varias zonas del país.

Foto de Sistema Granas (8221354)

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Y, desde entonces, no se ha podido recuperar el inmueble. El letrero y los colores característicos de la institución uniformada son las únicas pruebas para reconocer el lugar. Lo demás, se parece más a una guarida, donde varias personas llegan para pasar la noche, satisfacer sus necesidades biológicas y hasta drogarse.

De todo eso hay pruebas. Ropa vieja, desechos, cartones, manzanas convertidas en pipas y hasta pañales sucios componen el nuevo paisaje, complementado con paredes llenas de grafitis que rezan amenazas, insultos y nuevas protestas.

Esto ha generado preocupación entre los habitantes del sector. Se sienten cada vez más inseguros.

Néstor Castillo, un lugareño, contó que se han dado varias reuniones entre los representantes de los barrios para buscar apoyo económico privado. “Las autoridades nos dijeron, de entrada, que no hay presupuesto para la reparación. Puede ser que también se trate de un castigo para la gente que lo quemó. Por eso buscamos otras opciones, pero esa ayuda llegaría para diciembre o para el próximo año. Mientras tanto toca apoyarse con los policías de las zonas más cercanas”, lamentó.

A unos metros está una zona comercial. Luis Carrillo, propietario de uno de los negocios, contó que hace unos meses tuvieron que enfrentarse a un grupo de personas que pretendía llevarse las protecciones de las ventanas de la UPC. Lograron recuperar un marco de metal. Él lo guarda en el garaje de su negocio.

Ese no es un capítulo aislado. La estructura interna del edificio ha sido destruida en las últimas semanas para llegar hasta los refuerzos de aluminio. Unos pocos quedan expuestos entre los techos. Lo demás ya se lo robaron.

Lo mismo sucedió con los cables de conexión eléctrica, las boquillas de los focos y hasta partes de las baterías sanitarias.

“Ya es hora que se dignen en arreglar eso. Los vecinos estamos con miedo. Antes sentíamos un poco de tranquilidad al contar con los policías cerca. Tener el patrullero ahí daba un poco de respeto, pero ahora salimos del trabajo con miedo. Antes nos quedábamos hasta un poco más tarde en nuestras labores, pero ahora toca salir temprano y corriendo”, mencionó Carrillo.

Hay otros problemas adicionales. El mal olor es cada vez más fuerte y las personas ya tienen miedo pasar por ahí. Lamentablemente es el único camino para transitar una vez que se bajan del bus.

“Hay que estar con cuidado. Viendo a todos lados. Da miedo pasar por aquí en la tarde, pero no tenemos más remedio”, agregó Carrillo.

Por su parte, desde la Policía explicaron que no se ha podido iniciar la reconstrucción del edificio porque se están cumpliendo los trámites con el seguro. Lo mismo sucede con las otras dos UPC que hay en la zona y que también fueron atacadas.

Además, están abiertas investigaciones sobre lo sucedido ese 28 de junio. Mientras todo eso no se concluya, no podrán iniciar las operaciones.

La institución agradeció la intención de los habitantes, de tratar de aportar con dinero privado. Para compensar la falta de la UPC en la Panamericana, se organizaron patrullajes con mayor frecuencia.

Hemos buscado ayuda privada para recuperar el edificio porque nos sentimos inseguros, pero todo está demorado. Ojalá se solucione pronto. Es un gran problema.

Néstor Castillo,
 lugareño

La sensación de inseguridad es tremenda. Ya es hora de que las autoridades hagan algo para recuperar el edificio y con ello la tranquilidad de esta zona.

Luis Carillo,
comerciant

La gente escuchó que un niño había muerto en las manifestaciones y por eso atacaron la UPC. Algunos siguen con ese resentimiento, sin saber qué mismo pasó.

Patricio Rivadeneira,
lugareño

  • 3 meses han pasado desde que fue destruida la UPC. No hay fecha para iniciar el arreglo.