Los rótulos publicitarios se apoderan del espacio público

  Quito

Los rótulos publicitarios se apoderan del espacio público

Los peatones han perdido su zona para circular por esos sitios. Quiteños opinan que se ha vuelto peligroso transitar por las aceras de varias avenidas

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Dificultad. Ciudadanos que circulan por las veredas consideran que las vallas son una molestia para el peatón.Gustavo Guamán / Expreso

En el norte de Quito, los peatones esquivan los anuncios publicitarios colocados en la mitad de las aceras, por una empresa privada a la que el Municipio le adjudicó un contrato en 2018. Algunos se libran de ser atropellados tras bajar a la calzada por la falta de espacio. Otros ya han sufrido accidentes. Las personas con capacidades especiales son las más afectadas.

Para Doris Alvear es peligroso transitar por las aceras de las avenidas Amazonas, República y Naciones Unidas, principalmente porque debe esquivar, al menos cada 100 metros o menos, los mupis (vallas publicitarias iluminadas) instalados en diferentes zonas de mayor afluencia, en el norte de Quito.

Ella tiene distrofia muscular en sus extremidades inferiores. Para recorrer a pie varias cuadras de estas zonas se apoya en un bastón, pero le resulta difícil esquivarlos y casi riesgoso cuando llega a uno de estos anuncios que ocupan un metro y medio de los dos que miden comúnmente las aceras. “Es un problema grave para las personas que tenemos alguna discapacidad. En más de una ocasión he corrido el riesgo de ser atropellada o me he estampado en esas cosas. Las personas no videntes son otras que sufren mucho con estas vallas. Se los ve perdidos y a veces alguna persona comedida les guía para que no se choquen”, añadió la joven.

Este no es un problema propio de la capital. En julio pasado, EXPRESO recogió y publicó la queja de ciudadanos sobre el mismo problema en las aceras de Guayaquil y hasta la fecha no existe una solución por parte del Municipio local.

Ricardo Flores, gerente de la compañía publicitaria a cargo de estos anuncios fijos, mencionó que tienen todos los permisos en regla y que además, la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas - Epmmop - es la encargada de autorizar la colocación de estas vallas, así como de señalar los sitios adecuados para ello. “Nosotros no colocamos porque sí los anuncios. Esta empresa es la administradora del contrato y si ellos nos notifican de accidentes o inconvenientes ciudadanos estamos dispuestos a removerlos y colocarlos en otros sitios”, finalizó Flores.

Este Diario se comunicó con el Departamento de Comunicación de la Epmmop para obtener una versión, pero se informó que desconocen del tema y del mismo contrato firmado puesto que no fue adjudicado en la actual administración. Se nos remitió a otras carteras municipales en donde tampoco sabían del tema. Hasta el cierre de esta edición ninguna autoridad municipal se pronunció.

La instalación de estas “cajas iluminadas” inició en 2018, cuando la administración municipal de ese entonces le adjudicó un contrato a una empresa privada para que “maneje el mobiliario urbano e instale 1.800 elementos de publicidad exterior, tanto tradicional como digital”, según consta en la página oficial de dicha compañía.

Estos elementos fueron colocados en parterres, paradas de buses y veredas. El mupi, según la ficha técnica de esta empresa, mide un metro 80 por un metro 20 y se asientan sobre soportes de cemento.

Lucila Fuentes tiene 66 años. Hace cinco meses estuvo a punto de partirse la cabeza tras golpearse de frente con uno de estos anuncios. “Me bajaba del bus y por el apuro de que este vaya a arrancar no me fijé que ha estado eso bien arrimado a la parada. Me salvé de ir al hospital. Las autoridades deben entender que la vereda es para los peatones y que al menos ahí tenemos derecho de circular libremente”, acotó.

Diego Mafla, urbanista y planificador territorial, considera que este tipo de material incumple con el Código Municipal, en donde se menciona que la publicidad exterior debe tener como fin primordial la compatibilización de su colocación con la seguridad de las personas, los bienes o el ambiente (…). “El diseño del espacio público es pésimo. No se respeta los metros de construcción que debe tener una acera para la libre y cómoda circulación”.

Según él, estos espacios requieren de al menos tres metros de ancho, pero tampoco se respeta eso. “Muy pocas son las veredas que están bien construidas, pero estas también son invadidas por el comercio ambulante que genera obstrucción para el paso peatonal”, agregó el experto.

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Fernando Yuzca es otro caminante de las avenidas Amazonas y República. Diariamente circula por esta zona para llegar a su trabajo. Cuenta que en horas pico el tráfico no solo se vive en la calzada sino también en las veredas, en donde la gente esquiva estos grandes rótulos para alcanzar el bus o simplemente cruzar la calle.

Para el urbanista, la vulnerabilidad del transeúnte aumenta cuando el ancho de una vereda no supera el metro cincuenta y sobre eso se coloca un elemento obstaculizador que pone en jaque a la persona. “Por ese espacio solo pueden pasar dos personas, una de ida y otra de vuelta. Si no queda espacio la mayoría opta por bajarse de la vereda o empujar a los de adelante”. Además, con respecto a la ubicación de estos mupis en paradas de buses añadió que es peligroso hacerlo porque obstruyen la visibilidad de la gente y lo adecuado es dejar amplitud y libertad para evitar accidentes.