Una réplica de Nueva York busca cimiento en Quito

  Quito

Una réplica de Nueva York busca cimiento en Quito

Constructoras levantan edificios de hasta 32 pisos.  El 15% de quiteños no tiene vivienda propia. El IESS cuenta con 52 lotes baldíos para enajenación

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Formales. Desde 2017, Quito se proyectó hacia las alturas. Las constructoras han optado por los mini rascacielos ante la falta de espacio a lo largo y ancho de la ciudad.HENRY LAPO

Pese a que cerca de 450 mil habitantes, de los tres millones que hay en Quito, no tienen una vivienda digna y pernoctan en covachas, chozas, ranchos o casas de inquilinato construidas de manera antitécnica en zonas de alto riesgo como quebradas, laderas o terrenos invadidos, la solución habitacional no llega y la capital continúa en libre expansión a lo largo, ancho y hasta hace poco también ha ganado terreno en las alturas.

Mientras en Iñaquito, al norte, se levantan edificios habitacionales vanguardistas desde 24 hasta 32 pisos, en barrios periféricos de la urbe las construcciones antitécnicas (60 %) no se detienen.

Desde la Cámara de la Construcción, Leopoldo Ocampo, presidente de esta entidad, dijo que desde hace seis años inició el boom de la construcción vertical, principalmente en zonas como El Bicentenario, La Carolina, 6 de Diciembre y próximamente en la 10 de Agosto. Esto debido a que la ciudad ya no tiene espacios para una casa más a lo largo o ancho.

“Estos son lugares de gran acogida para proyectos de altura, y como Quito tiene un crecimiento habitacional desordenado nos toca emprender de manera vertical porque horizontalmente ya no queda espacio”.

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Según el experto, debido a esto, el norte de la ciudad podría convertirse, con el paso del tiempo, en una réplica de Nueva York, en Estados Unidos, por la presencia de estos minirascacielos que van en aumento.

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Informales. Las casas de adobe, chozas, covachas e incluso con material de cemento se siguen levantando en zonas de alto riesgo, sin ningún control.ANGELO CHAMBA

Asimismo, sostuvo que esto genera un nuevo polo de desarrollo económico, ya que la construcción aporta el 6,07 % del producto interno bruto (PIB).

Desde el 2016, centenares de proyectos arrancaron bajo esta modalidad y la altura máxima, hasta el año pasado, era de 14 pisos en el hipercentro.

“El edificio más alto de Quito está en la avenida de los Shyris, en el norte. Tiene 32 pisos y su forma es similar a un panal de abejas. La imaginación y técnica no tienen límites, el único problema es el económico, porque los costos no son para todos los bolsillos”, agregó Ocampo.

Según el estudio de una entidad particular, realizado en 2020, solo el 70 % de los ciudadanos tiene una casa de losa. De ellos, el 45 % habita en departamentos de edificios y el 13 % arrienda un cuarto.

También se conoció que el 60 % de las edificaciones levantadas en toda la urbe tiene alguna vulnerabilidad física, debido a que no contaron con planificación técnica, es decir, se construyeron sin previos estudios de ingeniería civil, elaboración de planos y asistencia de un profesional en la materia.

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Pero... ¿cuál es la alternativa para ese 15 % de capitalinos que no cuenta con una vivienda digna, propia y accesible económicamente?

El presidente de la Cámara de la Construcción manifestó que la única forma para solventar este déficit es la alianza estratégica entre la empresa privada con las instituciones públicas, particularmente con el Instituto de Seguridad Social (IESS), que, según Ocampo, tiene en su poder 1.335 terrenos baldíos, donde podrían levantarse viviendas populares, a costos acorde al bolsillo de la clase media y con garantías de construcción.

“La solución la tiene el IESS. Podrían optar por destinar esos lotes para este fin que beneficiaría a muchas familias, no solo en Quito, sino a nivel nacional. La vivienda es un servicio del que adolecen los ecuatorianos y que merece ser subsanado de manera urgente”.

Además, aclaró que con esta medida se podría evitar que se siga propagando la informalidad en la construcción, ya que el 70 % de ellas es de este tipo.

EXPRESO se contactó con el IESS, que a través de un comunicado indicó que de los 1.335 bienes inmuebles, solo 308 son terrenos, lotes y solares. De ellos, 52 están en Pichincha, sin ningún uso institucional “susceptibles de enajenación, algunos con pequeñas construcciones como guardianía, cerramiento”. Sobre la opción de trabajar articuladamente con la empresa privada, no hubo respuesta.