Quito

Amor y lujuria en el Quito colonial

El recorrido recoge anécdotas que marcaron la historia de la capital. La ruta recorre nueve puntos del centro de la capital

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El colectivo Mediarte organizo la ruta 'Del amor y otros demonios por el centro de Quito'.GUSTAVO GUAMAN

Un marqués que pagó una fortuna para poder casarse con una criolla, la mujer indígena que traicionó a su pueblo por ayudar a su marido español, un cine porno que se convirtió en un oasis para la comunidad gay en medio de la represión; el tour ‘De amor y otros demonios’ explora un lado de Quito poco conocido.

El historiador Alejandro Vásquez y Fabián Amores, guía turístico especializado en patrimonio, idearon la ruta en 2016 y la han retomado en el marco de Día de San Valentín.

“En 2008 elaboré un trabajo sobre lujuria y erotismo en Ecuador, y cómo estas actitudes fueron cambiando durante la colonia y la república así como han forjado las bases de la sociedad”, explicó Amores.

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El Panecillo pasará por una intervención de dos años

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La ruta inicia en el monumento a la Independencia, en la Plaza Grande, donde los guías discuten el mestizaje en el país y sus pormenores. Avanza hacia el atrio de la Catedral y luego hacia el Pasaje Espejo, sitio cuya inauguración en el siglo XVIII generó un escándalo a raíz de un mural de un desnudo que se desveló.

El tour luego avanza por la Plaza Chica, donde alguna vez estuvo el palacete del marqués de Selva Alegre, por el cine Hollywood, el primer cine porno de Quito, y el Teatro Bolívar, donde el comité de censura ecuatoriano eliminaba escenas de las películas de Elizabeth Taylor por considerarlas “inmorales y perjudiciales”.

“Más allá de alimentar el morbo, tratamos de contar a través de anécdotas cómo se concebía la sexualidad”, indica el coordinador de la ruta.

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El recorrido inicia en el monumento a la Independencia, en la Plaza Grande.GUSTAVO GUAMAN

Finalmente, el recorrido ingresa a San Marcos, donde Fabián y Alejandro hablan del poeta Arturo Borja, quien vivió en el sitio, y sobre Dolores Veintimilla de Galindo, quien se refugió una época en el convento de Santa Catalina.

Los interesados en la ruta pueden inscribirse a través de la página de Facebook del colectivo Mediarte.