
Hallan nueva especie de árbol en los bosques secos de Loja
Durante décadas, investigadores confundieron a estos ejemplares con el ceibo gris por su similitud
En los bosques secos del sur de Ecuador, científicos identificaron una nueva especie de árbol, denominada Spirotheca zapotillana. El ejemplar habita en zonas de la provincia de Loja y su descubrimiento aporta nuevos datos sobre la biodiversidad de estos ecosistemas.
Este árbol era frecuentemente confundido con Ceiba insignis, conocido como ceibo gris, debido al color de su tronco y a las espinas cónicas que lo cubren. Esa similitud hizo que pasara desapercibido incluso en una zona donde se han realizado estudios botánicos constantes.
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La identificación científica permitió resolver un misterio que se arrastraba desde finales de la década de 1970, cuando se recolectó un ejemplar que no coincidía con ninguna especie conocida.
Según explicó Jorge Armijos, investigador principal del estudio, el descubrimiento demuestra que aún existen especies visibles y de gran tamaño que no han sido descritas formalmente.
“Es como encontrar algo que siempre estuvo frente a nosotros, pero que no supimos reconocer”, señaló.
Por su parte, Carlos Iván Espinosa, investigador y coordinador de estudios ecológicos, indicó que este hallazgo confirma que los bosques secos del sur del país siguen siendo poco comprendidos. A pesar de años de investigación, la biodiversidad de estos territorios continúa revelando nuevas sorpresas, lo que refuerza la necesidad de estudios a largo plazo.
Spirotheca zapotillana: características de la especie hallada en Loja
Spirotheca zapotillana alcanza hasta 15 metros de altura y habita principalmente en laderas rocosas de los bosques secos de las provincias de Loja y El Oro.
Su área de ocupación es reducida, apenas 52 kilómetros cuadrados, razón por la cual ha sido catalogada como una especie en peligro, amenazada por la expansión ganadera y la degradación del bosque.
Para los habitantes del sector, el hallazgo genera reflexión. José Manuel Guamangate, agricultor de la parroquia Cazaderos, reconoce que estos árboles siempre fueron considerados comunes. “Nunca supimos que era una especie única; aquí se los cortaba sin conocer su valor”, comentó.
María Elena Ordóñez, moradora cercana a Mangahurco, cree que esta información debe servir para cuidar mejor el entorno. “Ahora sabemos que el bosque guarda cosas importantes que podemos perder”, expresó.
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