Análisis
José Julio Neira busca la paja en el ojo ajeno y mira a otro lado cuando se trata de Galamedios
En el aparato de propaganda que ha montado el gobierno, mantener periodistas asalariados en falsos medios es tan importante como acanallar a los legítimos

Luis Alvarado Campi es legislador alterno de ADN y dueño de Galamedios.
Lo que debes saber
- Existen dudas entre el patrimonio declarado de Luis Alvarado Campi, propietario de Galamedios, y la compra de una radio y un portal digital financiada mediante préstamos y acuerdos confidenciales.
- El secretario de la Administración, José Neira, exige transparencia a medios como EXPRESO y Ecuavisa mientras no esclarece el origen del financiamiento de Galamedios.
- El Gobierno combina ataques contra medios independientes con el fortalecimiento de medios afines, en el contexto de la cobertura del caso Progen y la disputa por el control del relato público.
El secretario de la Administración, José Neira, salió esta semana en la plataforma de contenidos digitales Altavoz, anexa a la Secretaría de Inteligencia, para exigir que Diario EXPRESO y el canal de televisión Ecuavisa hagan públicas sus fuentes de ingresos. Y sugirió maledicencias con las que insidiosamente pretendió escandalizar a la opinión pública.
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Mientras tanto, la empresa Galamedios, que montó el legislador oficialista Luis Alvarado Campi con el fin de comprar La Posta y Radio Centro para uso del gobierno, esconde su estructura financiera tras “acuerdos de confidencialidad” sobre los que el secretario Neira no se hace preguntas, lo cual no tiene nada de raro porque es obvio que él conoce perfectamente las respuestas: lo que debería hacer es transparentarlas.
Es curioso que los estados financieros de Galamedios correspondientes al ejercicio fiscal de 2025, recién presentados ante la Superintendencia de Compañías y revelados ayer por este Diario, no hayan levantado ninguna alarma en los organismos de control. La verdad es que deberían activarlas todas. Y deberían hacerlo porque lo de Alvarado Campi, dueño de la totalidad de acciones de esa empresa, es el caso de testaferrismo más descarado del que se tenga noticia reciente, encubierto por opacos procedimientos financieros.
La historia es conocida: un asambleísta alterno que registra, en su declaración de bienes ante Contraloría, haberes por 69 mil dólares (incluida su casa, que a esos precios no podría ser más que una mediagua) y, sin embargo, termina comprando dos medios de comunicación por un total de 2,6 millones. Ahora sabemos que, seis meses después de constituir su empresa (eso ocurrió el 2 de julio de 2025), con una capital de 50 mil dólares, equivalente a las tres cuartas partes de sus bienes (¿hipotecó la mediagua?), Galamedios presentó una estructura financiera respaldada por millones de dólares en obligaciones.
En la compra de Holdingvisión, propietaria del 80 por ciento de Radio Centro, y Levascan, dueña de la Posta, Galamedios invirtió 2,6 milllones de dólares. Y 2,57 millones es el total de sus pasivos. Es decir: su deuda es 51 veces mayor a su capital. ¿Qué financista en sus cabales considera a semejante muerto de hambre como sujeto de crédito? Sobre todo si se toma en cuenta que, de esos 2,57 milones en pasivos, 1,5 millones corresponden a préstamos sin interés. ¡Sin interés! ¿Préstamos de quién?
Imposible saberlo: los acuerdos están sujetos a confidencialidad estricta. Con respecto al millón restante, que ya fue pagado a La Posta y Radio Centro, tampoco hay manera de precisar su origen. Sólo sabemos que Galamedios registra ingresos por 505 mil dólares por concepto de asesorías a no se sabe quién ni en qué materia. 505 mil dólares de ingresos por asesorías el mismo año de su constitución. Asesorías, a pesar de que su razón social consiste en la producción, edición y venta de contenidos informativos.
Una ilegalidad tras otra; una opacidad sobre otra. El hombre que suscribe los balances de Galamedios entregados a la Superintendencia de Compañías es el representante legal de la empresa, Eduardo Guivernau Escobedo, persona de confianza del grupo Noboa y suegro de la legisladora oficialista y presidenta de la Asamblea Nacional Michelle Mancheno. Es decir: no hay aquí ni siquiera el mínimo escrúpulo por disimular. Esto es de frente.
Neira exige a EXPRESO y Ecuavisa, pero no a Galamedios
No disimula tampoco el secretario Neira. Exige a Diario EXPRESO y Ecuavisa revelar sus fuentes de financiamiento, como si los ingresos de ambos medios no fueran debidamente declarados ni estuvieran sujetos al control de las autoridades respectivas. Con semejantes cadáveres en su armario, Neira arremete contra ellos, acusándolos de recibir dinero sucio (no dice de quién, no dice cómo, no dice cuánto, no muestra prueba alguna, en resumen: no tiene nada que no sea su maledicencia) para crear lo que él llama “una narrativa” sobre el caso Progen.
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Es obvio por qué: contra la versión oficial difundida por Neira, según la cual el caso Progen se resuelve en los niveles medios de las empresas eléctricas, EXPRESO y Ecuavisa, junto a un puñado de periodistas digitales, han demostrado la participación de los altos mandos del ministerio de Energía y la Presidencia de la República: Roberto Luque, Inés Manzano, Arturo Félix Wong… Y eso no lo pueden tolerar.
Lo del secretario Neira es guerra sucia. En el aparato de propaganda y desinformación que ha montado el gobierno de Daniel Noboa y que nada tiene que envidiar, por sus efectos en la conversación nacional, a aquel otro que funcionó durante los tiempos del correato, acanallar a los medios legítimos que practican periodismo independiente resulta tan importante como mantener pseudoperiodistas asalariados en medios comprados con opacos procedimientos financieros como los de Galamedios. Cuando ambas estrategias se juntan, como ha ocurrido esta semana, todo el entramado se desmorona por su clara, evidente, repugnante inmoralidad.