Opinión

Lloramos por ti, Argentina

En el mundo de nuestros días los valores humanos han desaparecido para dar paso a “querer tener antes que ser”…

En el mundo de nuestros días suceden acontecimientos que hasta un ayer no muy lejano, nadie concebía que pudieran suceder. Y lo grave de este problema es que cuando suceden, los seres humanos nos encogemos de hombros, los vemos pasar como la cosa muy normal. 

Pero el resultado de esta aberrante manera de ser es que la corrupción se entroniza cada día con más fuerza, para que el corrupto confeso y convicto pase a ser caballero al que hay que rendirle honores, y los políticos corruptos se exhiban con desfachatez insólita, y pese a sus “grandes pecados” probados hasta la saciedad lancen sus honorables nombres para las primeras magistraturas de sus países, y que los pueblos a los que parece no importarles su futuro, los elijan para que guíen sus destinos. ¡Paradoja o paranoia colectiva…! Califíquela usted, amigo lector… Esto que parece ser “ciencia ficción”, vive en estos momentos el pueblo argentino. 

Cristina Fernández acaba se asumir la vicepresidencia de la república del hasta hace poco país del primer mundo en circunstancias en las que pesan en su contra innumerables causas penales por actos de corrupción perpetrados junto con su difunto marido Néstor Kirchner, cuando fue presidente de la república, y posteriormente por ella durante su mandato presidencial. La justicia evidenció con pelos y señales incontrovertibles su actuación dolosa. Pero, nada ha pasado. Ella se autocalificó, como se califican los corruptos, ser una “perseguida política”. 

Y así ganó las elecciones luego de haber dejado una Argentina despedazada económicamente. Zygmunt Bauman en su obra “¿Qué es la modernidad líquida?” dice que la sociedad humana actual es Vica; volátil, incierta, confusa, ambigua. Está en lo cierto este tratadista. En el mundo de nuestros días los valores humanos han desaparecido para dar paso a “querer tener antes que ser”… Como lo malo se copia, cuidado el Ecuador vaya a caer en la “trampa” de estar junto a nuestros autocalificados “perseguidos políticos”, que hay por millares surgir, que se prestarán para sacrificarse por su pueblo una vez más. ¡Cuidado!