Editoriales

Venezuela: las paradojas del socialismo

El aventurismo fiscal produce esos resultados. Se comprueba una vez más que no hay país, por más rico en recursos que fuere, que aguante la mala práctica económica

En dos décadas de ejercicio del poder chavista el bolívar pasó a denominarse “fuerte” (cuando perdió los tres primeros ceros luego de haber sido una de las monedas con paridad más estable en el mundo) y finalmente “soberano” (cuando perdió tres ceros adicionales) en proceso hacia una desvalorización extrema, terminando como una moneda inservible: no es fuente de valor ni numerario de transacciones. De ahí que el señor Maduro hoy sea un apóstol de la dolarización y no la considere un error como algunos políticos locales la califican.

El aventurismo fiscal produce esos resultados. Se comprueba una vez más que no hay país, por más rico en recursos que fuere, que aguante la mala práctica económica. El caso venezolano es muestra material de la otra característica del socialismo: la corrupción insaciable y sin límites propia de depredadores que se aferran al poder para ser ellos la ley. El resultado es la insondable brecha entre la opulencia de los pocos -gobernantes, agnados y cognados - que se pasean en Ferrari mientras el pueblo llano debe hurgar la basura para hallar alimentos o emprender largas marchas en la búsqueda de la esperanza.

Son las paradojas del socialismo. Las paradojas de Venezuela.