Editoriales

Que tome viada

"Esta sana competencia dinamizaría el mercado financiero y permitiría negociar todo tipo de documentos. Pero estamos a años luz de esa realidad"

Si Guayaquil (y todo Ecuador) tuviese un mercado de valores desarrollado, el Gobierno podría fácilmente “colocar” los Bonos del Estado que ha anunciado que emitirá para pagar a sus acreedores. Los inversionistas con excedentes de dinero disponible podrían, también fácilmente, destinar sus recursos a la adquisición de estos y otros títulos valores, comprarlos con descuento y, a la vez que generan una utilidad atractiva, inyectar a la economía la liquidez que permitiría que los agentes productivos reactiven su actividad, paguen remuneraciones, cancelen deudas a proveedores, adquieran materia prima y se mueva todo el engranaje industrial, comercial y de servicios de todo el país.

Las bolsas de valores de Guayaquil y Quito no han logrado alcanzar los volúmenes de negociación necesarios para generar una profundidad de mercado que viabilice la accesibilidad de las empresas a los ahorros de los inversionistas para financiarse directamente, sin la intervención de intermediarios. Esta sana competencia dinamizaría el mercado financiero y permitiría negociar todo tipo de documentos. Pero estamos a años luz de esa realidad. Bolsas de valores, empresas y Estado deben aunar esfuerzos, cada uno en su ámbito de acción, para que el mercado de capitales despegue pronto y con buen viento.