Editoriales

Señales positivas

'Son noticias que deben motivar al Gobierno para, de una vez por todas, reestructurar pasivos’.

Finalmente hay signos de la sensibilidad requerida para trazar la salida del laberinto económico global. El FMI dispone de un trillón de dólares para permitir la recuperación de países enteros que están colapsados y amenazada la supervivencia de sus habitantes. Por su parte, el Banco Mundial propone que las deudas bilaterales sean reprogramadas por los acreedores, y está listo para inyectar $ 150.000 millones en créditos que complementen la programación de su institución hermana.

Son noticias que deben motivar al Gobierno para, de una vez por todas, reestructurar pasivos que hoy se encuentran entre 5 y 10 años a plazos de 15 a 20 años, con tasas de interés que estén dentro de márgenes compatibles con otros países de la región. El modelo debe emular el de las negociaciones presentes entre el Fondo y el Gobierno argentino.

Debemos recuperar niveles aceptables de liquidez, desarmar el modelo sofocante de regulaciones por parte del Estado, y, por sobre todo, no perder de vista que la estrategia debe centrarse en el crecimiento económico de calidad, que será el instrumento más eficaz para sanear las finanzas públicas: el vector de alta virulencia que nos tiene en el estado presente.