Editoriales

Objetivos claros

Es hora de dejar a un lado la demagogia y la improvisación, para exigir eficiencia.

Una de las características esenciales de la transparencia consiste en informar a los ciudadanos sobre el destino y uso de sus impuestos. Los contribuyentes son el motor fundamental del desarrollo de toda urbe, ya que sus recursos garantizan ese desarrollo en toda su extensión. Por ello, cada vez que los usuarios no tienen agua potable o miran las calles llenas de baches, los puentes sin juntas o los parques descuidados y tomados por la delincuencia se preguntan cuál es el destino del dinero que obligatoriamente pagan cada año. Sin embargo, las ofertas de las instituciones locales distan mucho del motivo por el cual fueron creadas, ya que los mandantes no pueden vivir solo de la entrega de tabletas ni de campañas para tinturar el cabello o salvar a los animales callejeros, lo cual tampoco es censurable. Pero la razón de ser de los organismos seccionales radica en planificar una mejor calidad de vida para sus habitantes. Esto incluye la estructuración de urbes económicamente sustentables que ofrezcan servicios de calidad a los usuarios a largo plazo. Es hora de dejar a un lado la demagogia y la improvisación, para exigir eficiencia. La comunidad se merece respeto, pero sobre todo honestidad y respuestas inmediatas.