Editoriales

Monopolio pernicioso: la electricidad

'La industria y el comercio pierden competitividad y los hogares la paciencia ante este permanente asalto a la tolerancia ciudadana'.

El modelo de negocio de la provisión de electricidad es un escaparate de la gestión estatal fallida para brindar bienestar, y ello tiene mucho que ver con el monopolio constituido.

No obstante las ingentes inversiones en el sector, cuyas deudas acumuladas son servidas con los impuestos de los contribuyentes, el servicio es poco confiable, sujeto a cortes, no reconoce las diferencias naturales de clima que hacen de la Costa una región de más alto consumo por el uso obligado de aire acondicionado, y exhibe las tarifas de consumo (incluidos impuestos y costos de iluminación pública) más altas del mundo

Por si fuera poco, el Gobierno se ufana de hacer negocios con los países vecinos a valores irrisorios, mientras ataca a quienes, en definitiva, sostienen el servicio: los consumidores ecuatorianos.

Todo monopolio es pernicioso y el eléctrico lo demuestra en demasía. Celec es un botín político mal administrado que arroja pérdidas técnicas y “negras” que acumulan miles de millones de kilovatios hora que le pasan la cuenta al usuario final. 

La industria y el comercio pierden competitividad y los hogares la paciencia ante este permanente asalto a la tolerancia ciudadana.

Celec es un botín político mal administrado que arroja pérdidas técnicas y “negras” que acumulan miles de millones de kilovatios hora que le pasan la cuenta al usuario final