Editoriales

El miedo al terrorismo

El éxodo del pueblo afgano ha comenzado. El mayor miedo a los talibanes está en las mujeres que han comenzado a sentir las prohibiciones de hablar, educarse y trabajar.

La kilométrica distancia entre Ecuador y Afganistán pareciera indicar que lo que pasa en ese país asiático, tomado ahora por los talibanes, no podría afectarnos ni alcanzarnos. La realidad es que la forma violenta de la lucha política no tiene fronteras ni regiones y lo que pasa en el Oriente Medio podría extenderse hacia otras latitudes, con la misma velocidad con la que se navega en esta era digital, con los clics como disparos. Lo que está en juego son las libertades humanas y, en el caso de las mujeres: de expresión, educación y de trabajo.

El extremismo puede imponerse en cualquier campo y una vez más ha demostrado a un expresidente afgano, con aires democrático, que no siempre es posible reconstruir un estado fallido, ni exportar democracia y estabilidad a los países en vías de desarrollo.

El urgente llamado a la unidad mundial, del secretario general de las Naciones Unidas, nos muestra el nivel de la amenaza terrorista global que ha llevado que hasta ayer setenta países, incluido Ecuador, firmaran una declaratoria mundial en la que piden a las partes involucradas que respeten y faciliten la salida segura y ordenada de los extranjeros y afganos que deseen abandonar el país. El éxodo obligado empezó y la preparación para recibir a los refugiados afganos debe empezar.