Editoriales

Mensajes que hieren

'Cualquier ayuda humanitaria es producto del esfuerzo de todos los guayaquileños, incluyendo las que realice la Municipalidad, en vista de que esto es posible solo gracias al aporte tributario de los ciudadanos’.

La noticia sobre la donación de ataúdes de cartón corrugado por parte de la empresa privada, como una alternativa a la emergencia que atraviesa el país por el número de fallecidos en Guayaquil, desató una polémica que tiene que ver con el respeto a quienes no cuentan con las posibilidades económicas para adquirir cofres de mejor calidad. El problema radica en una serie de errores de comunicación por parte de los encargados de su distribución, que dieron a conocer el hecho con mensajes que hirieron la susceptibilidad social, sobre todo de las víctimas de la letal Covid-19. Es necesario precisar que cualquier ayuda humanitaria es producto del esfuerzo de todos los guayaquileños, incluyendo las que realice la Municipalidad, en vista de que esto es posible solo gracias al aporte tributario de los ciudadanos. En momentos de crisis, cualquier ayuda debería ser bien recibida, ya que en este caso se trata de la colaboración de quienes trabajan en la industria cartonera y que reaccionaron como pocos ante la inminente escasez de los féretros de madera, cuyos precios, hoy en día, son casi inalcanzables para muchas familias. Uno de ellos seguramente servirá para acoger a un cuerpo que nadie reclama y que también tiene derecho a ser inhumado con dignidad. Es momento de sumar y darle a las cosas el sentido que merecen.