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Florencio Compte Guerrero | Guayaquil y el fuego

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Control sobre decenas de edificios que sirven de bodegas sin que su cambio de uso haya sido autorizado por la Municipalidad

Probablemente uno de los desastres que más ha estado ligado al desarrollo de Guayaquil por su frecuencia e impacto ha sido el fuego. Muchos incendios, entre fortuitos e intencionales, afectaron gravemente a la ciudad y obligaron a que se hagan cambios en su configuración física y en las normativas urbanas. Entre los más importantes por su magnitud y efectos, están los siguientes:

El del 27 de agosto de 1707, que destruyó 130 casas y varias tiendas; el del 11 de julio de 1732; el del 3 de agosto de 1764, que dejó sin hogar a la octava parte de la población, donde se quemaron doscientas casas principales de la ciudad; y el llamado ‘Fuego Grande’, del 10 de noviembre de 1764, que provocó la destrucción de 151 casas. Durante el siglo XIX dos grandes incendios afectaron a Guayaquil, ambos en 1896: el del 12 de febrero de 1896, que destruyó cerca de 100 casas y dejó a más de 8.000 damnificados y el ‘Gran Incendio’, del 5 y 6 de octubre de 1896, que afectó a 92 manzanas, en las que estaban edificadas 1.103 casas, dejando más de 33.000 personas sin hogar de los 59.000 habitantes, lo cual obligó a desarrollar un proyecto de reconstrucción urbana que unificó la Ciudad Vieja con la Ciudad Nueva.

Ya en el siglo XX, el 16 de julio de 1902 se originó un incendio, llamado ‘del Carmen’, ya que ese día se celebraba a Nuestra Señora del Carmen, el cual destruyó 700 casas en 26 manzanas y dejó sin hogar a 15.000 personas. El incendio del 5 de diciembre de 1997, que afectó la zona comercial de ‘la Bahía’, que ocasionó daños materiales y dejó 11 muertos y 38 heridos. En lo que va del siglo, el incendio del 20 de noviembre de 2009, que destruyó 106 casas de la Cooperativa Esmeraldas Chiquita, del sector de Las Malvinas, y dejó sin hogar a 108 familias.

Los últimos incendios que han afectado el centro de la ciudad (con orígenes aún inciertos) nos advierten de lo que pudiera pasar a futuro si no se toman medidas de control sobre decenas de edificios que sirven de bodegas sin que su cambio de uso haya sido autorizado por la Municipalidad y sin que cuenten con controles contra incendios.