Editoriales

Leyes arbitrarias

Las autoridades deben revisar las disposiciones arbitrarias, que actúan como un factor de discriminación y atentan contra los derechos individuales, pero sobre todo dificultan la libre empresa.

Los medios de comunicación han sido la piedra en el zapato de quienes buscan lucrarse del poder. Las investigaciones periodísticas han develado oscuros negocios alrededor de la crisis sanitaria o jugosos contratos que firmaban algunos burócratas a cambio de dádivas provenientes de la corrupción. Por ofrecer y exigir transparencia en nombre de la comunidad, el periodismo ha sido descalificado por los gobernantes cuando sus nombres aparecen en investigaciones judiciales, por lo que no hallaron mejor defensa que asfixiarlo económicamente para amordazar la libertad de expresión con leyes tan anacrónicas como absurdas. Por ejemplo, las marcas de licores no pueden anunciar sus productos en los medios tradicionales, porque se trata de un asunto de salud pública. Sin embargo, en el Ecuador de la posmodernidad, la publicidad de bebidas alcohólicas está por todas partes, en enormes vallas ubicadas en las principales calles de la ciudad y en redes sociales, a la vista de millones de personas. ¿A quién beneficia o perjudica este absurdo? Las autoridades deben revisar las disposiciones arbitrarias, que actúan como un factor de discriminación y atentan contra los derechos individuales, pero sobre todo dificultan la libre empresa.