Editoriales

Inversiones inoportunas

"Los recursos públicos deberían asignarse a requerimientos que se han vuelto prioritarios debido a la pandemia"

Mientras las empresas turísticas y de aviación a nivel mundial luchan por sobrevivir, constituye un despropósito que se insista en la construcción de un nuevo aeropuerto para Guayaquil. Con pérdidas millonarias, el turismo nacional trata de evitar la quiebra buscando desarrollar nuevos destinos en los que prime el contacto con la naturaleza y los espacios abiertos, y donde sea posible eludir las aglomeraciones, lo que deriva en un decrecimiento de las actividades que implican movilizaciones masivas. Por ello el número anual de pasajeros que utilizarán los aeropuertos no tenderá al alza y no se justificaría la construcción de las nuevas instalaciones en Daular.

Los recursos públicos deberían asignarse a requerimientos que se han vuelto prioritarios debido a la pandemia, como la necesidad de ampliar vías para incorporar ciclorutas, o la dotación de grandes parques con abundante vegetación y arboledas, donde la ciudadanía pueda recrearse en áreas verdes extensas y practicar deportes, a la vez que se mejora la calidad del aire. También sigue siendo indispensable el rescate del estero Salado y el dragado del río Guayas, lo que favorecería incluso el transporte público fluvial, dando opciones de movilidad a la población, que actualmente está limitada a los buses y la metrovía.