Editoriales

Gestiones acalladas

Es importante arrojar luz a las gestiones irregulares de los predecesores en un cargo, pero es imprescindible no quedarse en palabras. 

¿Es posible poner en las embajadas a aliados políticos en lugar de diplomáticos de carrera? Es posible. ¿Es posible que esos puestos en el exterior sean un puente para favorecer a otros aliados políticos? Es posible. ¿Es posible que todo se haga con dinero de los ecuatorianos? Es posible. ¿Es posible que se haga en silencio, durante un tiempo prolongado y sin rendir cuentas? Es posible. ¿Y es posible que salga a la luz ese manejo impropio y con indicios de comportamiento delincuencial y nadie se inmute? Es posible.

Visto lo visto, todo es posible en Ecuador mientras la brújula moral de los funcionarios esté intencionalmente torcida. Es posible, además, mientras las amistades, miedos o compromisos previos condicionen a los que tienen la obligación de controlar y denunciar este tipo de actos.

Resulta que Ecuador financia indirectamente, vía contratos no transparentados ni reportados durante años, a partidos políticos extranjeros. Peor aún, a las fortunas personales de líderes políticos extranjeros. Y no hay un atisbo de incomodidad ni en quienes estaban en el puesto mientras ocurría eso ni en quienes tienen la acción punitiva bajo su mando por haber permitido un despilfarro de ese calibre. Con este nivel de compromiso por el país, todo es posible en Ecuador.